Energy Bites (Limón-Vainilla)

INGREDIENTES:

  • 3 scoops (90 g) de proteína de vainilla (de preferencia extraída de plantas)

  • 1/2 taza de avena

  • 1 cucharada de chia

  • 1/2 cucharada de endulzante granulado

  • 1 cucharadita de ralladura de limón

  • 6 cucharadas de jugo de limón

  • 6 cucharadas de agua (aproximadamente)

 

PREPARACIÓN:

  1. En un bowl mezcla la proteína, avena, chia, endulzante, ralladura de limón. Agrega el jugo de limón y el agua hasta que todo se incorpore. Debido a que cada proteína en polvo tiene una distinta absorción de líquidos es probable que tengas que agregarle más o menos agua.

  2. Haz bolitas con la mezcla y guarda en un tupperware en el refrigerador.

 

Por Ximena Rocha.

Fortalecer el vínculo con mamá a través del Yoga en Familia

¿Cuántas actividades extra escolares realizan tus hijos? De esas, ¿En cuántas participas? Y de esas participaciones, ¿Es siendo espectador o compartiendo el momento?

El ajetreo de la vida diaria no deja mucho tiempo libre, escuela, tareas, almuerzo y una vez más corre a otra actividad,¿Y en qué momento nos toca convivir?

Está comprobado que afianzar vínculos es importantísimo y es necesario buscar maneras de hacerlo en nuestro día a día, Yoga en Familia es una gran actividad para realizar ya que sus beneficios van mucho más allá de lo físico.

Claro que ayuda a fortalecer el cuerpo, mejora la coordinación y balance y todo esto tiene un reflejo en el estado mental pero, además, es la única actividad en la que puedes convivir con tus hijos como una alumna más.

Acá los mensajes, correos, redes sociales, consolas de videojuegos y todo tipo de pendiente puede esperar, este es un espacio solamente para ti y tu hijo.

¿Qué tiene de especial compartir con tu hijo una clase de Yoga?
¡Viven juntos el aprendizaje del otro! Eres parte de su proceso en vez de enterarte por calificaciones o juntas de maestros, ¿cuál es su desempeño? intercambian roles, escuchan juntos a su cuerpo, pueden ayudarse a sostener o profundizar en posturas y esto es hacerse parte de su crecimiento

¡Además recuerda que el Yoga es más allá que posturas! Intercambian experiencias, demuestran afecto y aprenden nuevas técnicas para manejar emociones, ¡juntos!

Y puedes llevar algunas herramientas de Yoga en familia, a tu convivencia diaria con tus hijos.

  1. ¿De qué color me siento ahora?- Coloreando una emoción puedo aceptarla, validarla y nombrarla para después con ayuda de alguna postura o técnica de respiración poder soltarla.
  2. La postura del día – Hoy me gustaría lograr (paciencia, disciplina, confianza, etc) y hacemos una postura que me ayude a sentir eso que quiero alcanzar. Puede ser antes de dormir o a primera hora del día antes de salir a la escuela.
  3. Altas y bajas – De camino a la escuela en el auto o de regreso de alguna actividad, aprovecha ese tiempo en el tráfico para abrir espacio a la comunicación: comparte una alta y una baja, ejemplo; mi baja del día es que se me hizo tarde y desayuné con prisa, mi alta del día es que encontré dinero en mi bolsillo y compré un chocolate. Si hoy no tienes dos altas, comparte dos bajas y lo mismo si no hay bajas.
  4. Pinta mandalas: antes de dormir puede ser difícil lograr bajar las revoluciones, es por eso que meter un momento zen antes de la cena puede ser buena idea. Pintar mandalas juntos es divertido y al mismo tiempo relajante. Te prepara para meterte a la cama en calma.
  5. Respiración de héroe/heroína- Antes de salir a la escuela, crea el hábito de respirar profundo hasta inflar tu barriga 3 veces en el marco de la puerta o en el auto antes de bajar. Lo mismo cuando cambien de actividad; esto aclara la mente, calma al sistema nervioso y podemos reaccionar de manera más inteligente a cualquier situación del día.
¡Vive una clase de Yoga en familia!

Te aseguro que una vez que la pruebes, querrás hacerlo siempre.

Disfruta de fortalecer el hermoso vínculo madre-hijo/a de manera divertida e inteligente en todos los niveles.

 

Jimena Patiño Martínez
Rainbow Kids Yoga
www.RainbowYogaTraining.com

Kinesiología para niños

La kinesiología es un fantástico tratamiento natural para los niños que trabaja con la sabiduría innata que tiene el cuerpo para sanarse a sí mismo.

Es un tratamiento suave y seguro que puede ‘hablarle’ al sistema de tu hijo para determinar y liberar bloqueos que inhiben su energía natural, su salud y su felicidad.

El movimiento es la base del aprendizaje de los niños para desarrollar conocimientos y nuevas capacidades.

Sin embargo, muchos bloqueos de este aprendizaje dificultan el moverse de manera equilibrada y, en particular, cuando nos sentimos inseguros ante la novedad. Por ello, la kinesiología ayuda a reiniciar los movimientos bloqueados para conectar la mente y el cuerpo.

A los niños pequeños, con frecuencia les resulta difícil comunicar con precisión lo que están sintiendo o pensando.

La kinesiología permite comprender los factores estresantes del niño así como sus reacciones a ciertas actividades.

Además, ayuda a cambiar emociones, pensamientos y comportamientos en los niños, de manera que puedan encontrar el equilibrio en su vida diaria y puedan seguir adelante sintiéndose mucho mejor.

Con la kinesiología se pueden abordar temas como:

  • concentración
  • enuresis nocturna
  • berrinches y problemas de comportamiento
  • ansiedad y depresión
  • dificultad para conciliar el sueño
  • fobias
  • confianza y autoestima
  • alergias e intolerancias

Es importante que nuestros hijos vivan en equilibrio y puedan desarrollar todo su potencial para convertirse en personas libres y seguras de sí mismas.

Por este motivo, la kinesiología puede ayudar a contribuir en el bienestar de nuestros pequeños.

Debemos tener en cuenta, además, que todo está conectado y que las emociones y pensamientos de los padres pueden afectar a nuestros hijos, pues sus propias emociones, hábitos y limitaciones suelen estar estrechamente relacionadas con las situaciones que estemos viviendo los propios padres.

Es decir, que en alguna ocasión, no siempre, tendremos que responsabilizarnos y aceptar que lo que le sucede a nuestro hijo es que está somatizando lo que nos sucede a alguno de los padres o a ambos.

Así, con la kinesiología podremos aumentar la confianza de nuestros pequeños, aprender a gestionar las emociones, manejar el estrés de la escuela y del hogar, estimular la creatividad, mejorar la concentración y atención en clase, evacuar los miedos para tranquilizarse, encontrar un sueño apaciguado y fomentar la autonomía, entre otros.

La kinesiología es recomendable para niños de cualquier edad y condición, desde pequeños hasta adolescentes.

También puede ayudar a las futuras mamás a comunicarse con su bebé en el útero. Incluso a los propios padres nos pueden venir bien varias sesiones para ayudar a nuestros hijos.

Si crees que es para ti y que podrías beneficiarte de esta terapia, es importante buscar siempre un buen profesional y ponerse en manos de un experto cualificado.

Por Davinia Velasco

¿Cómo hacer de este Mundo un lugar mejor?

Paso uno: Cuídate. No te estanques. Siempre avanza haciendo lo mejor para mejorarte a ti mismo. Tómate tiempo para recargarte cuando tengas que hacerlo, el mundo puede esperar esos cortos períodos de tiempo.

Paso dos: Cuida tus relaciones (familia, amigos, trabajo); Esta es la red de apoyo para quién eres y en quién te estás convirtiendo. Si no pones energía en sus relaciones, no prosperarán, por lo que invierte tiempo, cuidado, amor y la innovación en ellas.

Paso tres: Nunca estar inactivo. Estás aquí para hacer grandes cosas y hacer una diferencia, así que ponte a trabajar. Sin embargo, no pierdas el tiempo haciendo cualquier trabajo; Haz de tu pasión tu misión y de tu trabajo una labor de amor.

Paso cuatro: No tengas miedo de tomar riesgos y cometer errores. El mayor riesgo es no correr ninguno porque entonces estarías atascado exactamente donde empezaste. Recuerda las lecciones y se más sabio, pero sigue adelante y supera la vergüenza y la culpa.

Quinto paso: Se responsable y cariñoso. Somos parte de un todo más grande y nuestras acciones afectan a las personas, los animales y el planeta que nos rodea, por lo que debes tomar decisiones conscientes sobre lo que compras, comes, consumes o desechas.

Paso Seis: Extiéndete y expande más allá de tus círculos existentes; Es tu única oportunidad de tener un mayor impacto en el mundo. Piensa en grande y se generoso con su conocimiento, tu tiempo y tu energía.

Paso Siete: Disfruta de todo lo que haces. La felicidad está dentro de ti y fuera de ti y a tu alrededor, así que no te pierdas esta oportunidad aquí y ahora, tómala todo. No busques la perfección, disfruta del viaje.

 

Gopala Amir Yaffa/Jimena Patiño Martínez
Rainbow Kids Yoga
www.RainbowYogaTraining.com

No es fácil ser niño

Todos sabemos que no es fácil ser un adulto, y especialmente no es fácil ser un padre, pero ¿alguna vez pensaste en lo difícil que es ser un niño?

Imagina cada acción tuya siendo examinada, siempre que te digan qué hacer y qué no hacer, que necesitas pedir permiso para todo, que te apresuren a dejar de jugar y meterte en el auto o en la cama. ¡Tal vez ni siquiera puedas alcanzar el interruptor de la luz!

Vivir de la misma manera que un adulto sería una especie de tortura muy exótica.

Entonces, ¿cómo podemos aliviar el sufrimiento de estos pobres niños? Por supuesto que estoy (medio) bromeando.

¡También hay cosas buenas acerca de ser un niño! La gente está comprando y cocinando para ti, conduciéndote, leyendo cuentos, comprando juguetes, ¡no hay mucho de qué preocuparse!

Pero los niños se preocupan. Se preocupan por complacer a sus padres y maestros, por no encajar, por no ser lo suficientemente buenos, por no ser una buena persona, por cómo se ven. Muchas de las preocupaciones de los padres se transfieren a los niños; Los niños incluso se preocupan por el dinero.

Creo que hay algunas cosas que nosotros, tutores, padres o maestros, podemos hacer para que a los más pequeños les resulte más fácil … aquí hay algo para pensar:

El porqué

¿Tal vez en lugar de decirles qué hacer, podemos explicar por qué?

Es tan importante saber por qué hacemos las cosas.

La obediencia no es una gran cualidad por sí misma. ¿Te gustaría que tu hijo se convierta en un adulto obediente? La obediencia es cómoda para los adultos y mantiene al niño seguro a veces, pero la comprensión es una cualidad mucho mejor. Por eso es tan importante explicar el por qué de las cosas.

Los niños comienzan a preguntar “¿por qué?” Sobre todo, cuando tienen aproximadamente tres años. ¿Alguna vez te preguntaste por qué? Obviamente, es porque quieren saber por qué, quieren entender y creo que se lo merecen.

Tratarlos como iguales

Deja que la opinión del niño te importe. Abre las cosas para la discusión y prepárate para aceptar lo que están diciendo o llegar a un acuerdo.

La frase “porque yo lo digo” será inaceptable escuchar como adulto en la mayoría de las circunstancias, tal vez aparte de ser un soldado.

En nuestro tiempo libre, los adultos elegiremos hacer cosas que nos interesen, cosas que nos den placer. Sin embargo, la mayoría de las veces, especialmente en el sistema de educación general, forzamos la dirección del aprendizaje o las actividades. Un aprendizaje basado en intereses ha demostrado ser mucho más eficiente que uno forzado. Y creo que, con los niños, sobre todo, deberíamos tratar de inspirarlos a amar el aprendizaje.

Confía en la sabiduría de los niños para tomar decisiones valiosas sobre con qué quieren comprometerse. Y, por supuesto, estar a su lado para guiarlos y empoderarlos en el camino.

Cuando hablo de niños que merecen disfrutar de la libertad de elección, no estoy hablando de anarquía. Yo era un gran creyente en la Anarquía en mi adolescencia temprana, pero para que la Anarquía funcione como una estructura social, cada persona debe asumir la responsabilidad total de su propia acción. Es posible que los niños todavía no estén listos para esta libertad absoluta, y tener algunos límites razonables básicos los hace sentir seguros. Esos límites sirven como un cálido abrazo que dice: “aquí estás a salvo”.

Debido a mi propio disgusto por las reglas, he tratado de no tener reglas en casa y como maestra. Pronto descubrí lo sabia que es la frase “libertad dentro de límites seguros”. Como las reglas son difíciles de mantener y tampoco son divertidas, he minimizado mis reglas a una regla única: respeto.

El respeto es la base de todas las relaciones sanas, incluidas las de nuestros hijos. Pero tiene que ser respeto mutuo. Debe funcionar en ambos sentidos, no solo de los hijos a los padres. Entonces, lo que estoy sugiriendo aquí no es la anarquía, sino el abandono de la dictadura a cambio de la democracia.

Co-crea la vida juntos

Involucra al niño en alguna toma de decisiones apropiada para su edad. Compartir tu plan para el día o la semana, debería ayudarlos a sentirse más cómodos porque sabrán qué esperar.

Compartir tus sueños con ellos los hace parte de ese sueño: ¡crean sueños juntos!

Deja que el niño sea el líder a veces. En nuestra casa, de vez en cuando tenemos “días no”; esos son días en los que no puedo decir que no. ¿Suena divertido? ¡Es! Y la mayoría de las veces, nuestros hijos tomaron decisiones responsables y consideradas con este superpoder “no, no”.

Puede pensar que es difícil tener que decir “sí” durante un día entero, pero en realidad es más fácil que decir que no. Va con el flujo, que es bastante divertido, incluso para adultos 😉

Personalmente, me encantan los “días no no”. La semana pasada con Santiago, mi sobrino de seis años, tuve el privilegio de ser llevada por él al mercado por la mañana, luego a nadar, ¡hacer un picnic en el parque (de nuestras compras en el mercado) y algo de jardinería en nuestro patio trasero – un fantástico día!

Es mucho más placentero ser un padre “sí”, que sigue guiando a los niños constantemente para que hagan peticiones mejores y más saludables.

Pagar

Al igual que en cualquier relación, en un padre y un hijo, o en una relación de maestro y estudiante, todo va de dos sentidos: es recíproco.

Las mesas siempre giran. Cuando respetamos a los niños, ellos nos respetan. Cuando escuchamos a los niños, ellos nos escuchan. Cuando les damos a los niños el control, que sean líderes de vez en cuando, con gusto nos dejarán guiar también.

¡Pruébalo, podría funcionar!

Jimena Patiño Martínez
Rainbow Kids Yoga
www.RainbowYogaTraining.com

Los berrinches: mecanismos naturales para relajarse

A pesar de que pueda parecer increíble, todavía existe hoy en día la creencia de que los berrinches de nuestros hijos se deben a un “mal comportamiento”, recomendando que los ignoremos mientras estén en plena rabieta porque lo único que buscan es “llamar la atención” o “salirse con la suya”. Seguimos viéndonos a nosotros mismos como seres esencialmente malos que deben ser entrenados mediante castigos y premiados para ser buenos. Sin embargo, estas anticuadas creencias están totalmente desfasadas. Nuestra auténtica naturaleza es el amor y los berrinches son tan solo mecanismos naturales del ser humano para poder relajarse y desestresarse. Afortunadamente, tenemos la capacidad de romper con estos paradigmas que han pasado de generación en generación, y ver a nuestros hijos desde una perspectiva diferente: la del amor y la compasión.

Cuando un niño tiene un berrinche, es porque previamente se han desencadenado en él sentimientos de impotencia, frustración o estrés que debe liberar de su cuerpo. Teniendo esto en cuenta, una de las maneras de reducir las necesidades de esos berrinches está en escucharlo y atenderlo respetándolo como persona en vez de estar dándole órdenes todo el tiempo, y evitando nuestro poder como adultos con la humillación y el castigo. Así, podemos llegar a reducir la probabilidad de que nuestro pequeño tenga una rabieta en un lugar público, como por ejemplo un supermercado, si escuchamos y atendemos más a menudo sus sentimientos y llantos en casa. Mientras más lo hagamos y más conectados y presentes estemos con nuestros pequeños, menos probabilidades existirán de que exterioricen sus emociones fuera de casa.

Sin embargo, aun incluso teniendo esta parte controlada, debemos saber que con frecuencia pueden seguir teniendo este tipo de sentimientos y emociones, sobre todo en ocasiones nuevas para ellos como la llegada de un nuevo hermanito, un cambio de hogar, el comienzo del cole o al experimentar una separación o una pérdida en la familia.

En vez de pensar que nuestros hijos buscan llamar la atención o ver hasta dónde llegan nuestros límites, creo firmemente que lo que necesitan es nuestra presencia amorosa. Evitemos verles como niños que quieren salirse con la suya. Debemos entender que la mayoría de las veces, la rabieta es la reacción emocional del dolor, frustración, rabia o estrés por todas esas veces que no han tenido la opción de actuar con autonomía, fueron dominados por un adulto, o simplemente se encontraron en situaciones de angustia y dolorosas para ellos, de las que no sabían como escapar.

Evitemos castigar o distraer a un niño para detener una rabieta, lo mejor que podemos hacer es permanecer cerca de él, asegurándonos de que no nos va a hacer daño, y ofrecerle nuestra escucha y presencia compasivas. Una vez finalice su berrinche, su cuerpecito ya habrá exteriorizado esas emociones y se sentirá más calmado y relajado, con más ganas de cooperar. Recuerda que responder con compasión al llanto y los berrinches de los niños, es parte de la maternidad consciente.

Por Davinia Velasco

La deshumanización de la infancia

Si nos sentáramos a observar cómo funciona actualmente la sociedad con respecto a los niños, nos daríamos cuenta rápidamente que pareciera que estos deben pedir permiso constantemente para comportarse como seres humanos: para llorar, para equivocarse, para ir al baño, para tener un mal día, para estar asustados, para sentirse escuchados. Con frecuencia oiríamos frases como: “Si eso no es nada, no llores“, “cálmate primero y entonces…“, “¡si eso no da miedo!”, “¡porque lo digo yo y punto!“, “¡no me contestes!“, “dale un beso a la abuela o…“, “¡acábate eso ya!” traduciéndose en una serie de órdenes, de falta de conexión y de castigos varios por ser simplemente niños. Y no dejo de preguntarme, ¿por qué está socialmente aceptado en pleno siglo XXI que los niños no puedan opinar, sentir y expresar aquello que les concierne personalmente?

Los niños no deben ganarse su “humanidad”, no son humanos en formación. Son seres humanos como tú y como yo, ahora, en este mismo momento. Sin embargo, parece que la sociedad los esté adoctrinando para que, llegado el momento y no ahora, sean respetados por ser personas. Hasta entonces, se ha normalizado el tratarlos como seres inferiores con la excusa de que los estamos “educando”.

Como seres humanos que somos, no nos gusta sentirnos controladas. Y es que a los niños tampoco. La maternidad no tiene que ser una lucha entre nuestros hijos y nosotras, entre muchas otras cosas porque si pasamos el tiempo batallando con la “humanidad” de nuestros hijos, nunca disfrutaremos de esta etapa. Como en cualquier otra relación, si asentamos una base de respeto y empatía hacia la otra persona, todo será mucho más fácil y llevadero. Los niños no deben ser controlados, forzados ni castigados para aprender, sino que deben aprender con sus propias vivencias a gestionar sus emociones, conflictos o dificultades y, nosotras, somos el espejo en el que se verán reflejados. Por eso, moldear los valores que queremos ver en nuestros hijos es una de las cosas más valiosas que podemos hacer por ellos.

Entiendo que la maternidad en ocasiones puede ser complicada y que quizás nuestros niños a veces se comporten de manera que no nos guste. Y eso está bien, no debemos culparnos por rechazar su comportamiento y por supuesto que podemos desaprobar la reacción que han tenido en un determinado momento, pero los sentimientos que han influido sobre su comportamiento sí son aceptables y válidos, y es importante no menospreciarlos ni hacerles ver que no eran para tanto. Recordemos que somos responsables de la reacción que tengamos con ellos y que podemos elegir entre la compasión y la empatía, o la culpa, el castigo y la amenaza. La respuesta siempre será la compasión,  pues aunque no estemos de acuerdo con su reacción, no existirá jamás un momento en el que el niño no merezca nuestro respeto.

Todo lo que necesitamos es un cambio de perspectiva y reconocer que existen otras maneras de educar a nuestros pequeños y creo profundamente que la única solución para que esto cambie es dar voz a nuestros pequeños y hablar de este tema con naturalidad, sin miedo a lo que puedan pensar los demás. Luchemos por los niños, por nuestro futuro, por el suyo y por criar adultos emocionalmente sanos y respetuosos. Rompamos ya con los mitos y el estigma que rodean al hecho de tratar a los niños con respeto y en un futuro no muy lejano, podamos disfrutar todas de una maternidad y una relación con nuestros hijos basada en su humanidad e igualdad, y en el respeto y la compasión.

Por Davinia Velasco

Matrescencia, el nacimiento de una mamá

El embarazo y la maternidad son siempre una gran alegría para la recién estrenada mamá, pero también es una realidad que la mayoría de mujeres llegan a experimentar sentimientos de culpa, decepción, frustración e incluso miedo ante esta nueva etapa. Pareciera que estamos atravesando una segunda adolescencia, y no es casualidad que estas etapas sean muy similares, pues ambas son fases de la vida en las que la transformación del cuerpo y el cambio hormonal conducen a un trastorno en la manera en la que una persona siente emocionalmente y en cómo encaja en el mundo. Así, convertirse en madre es casi un cambio de identidad y uno de los cambios físicos, mentales y emocionales más importantesque podemos experimentar en nuestra vida.

En 1973, la antropóloga Dana Raphael, en su trabajo sobre la transición a la maternidad, nombró ‘matrescencia’ a esta etapa. A día de hoy, el proceso de convertirse en madre todavía no ha sido muy estudiado por parte de la comunidad médica, que se ha centrado más en investigar el desarrollo del bebé. Sin embargo, es importante validar, estudiar y dar a conocer también la historia de la mujer, además de cómo nuestra psicología afecta a la crianza de nuestros hijos.

La matrescencia es profunda, pero también muy difícil. Y eso es lo que lo hace humana. Es muy complicado relajarse cuando eres responsable de una criatura tan cambiante y vulnerable, y tu cuerpo y tus hormonas están en constante cambio. Es normal sentir ambivalencia en el proceso cuando tenemos tan poco tiempo y energía para cuidar de nosotras mismas, pues aún seguimos siendo un ser humano, y nuestro cerebro y nuestro cuerpo continúan enviándonos señales habituales para que nos cuidemos: dormir, comer o ir al baño (sin mencionar hacer ejercicio, socializar, tener relaciones sexuales, disfrutar de nuestra vida profesional, espiritual e intelectual y nutrir nuestras relaciones). Es por eso que una gran mayoría de mamás se encuentran en una situación difícil, en una batalla emocional, mientras intentan descubrir cómo cuidar de sí mismas y de las necesidades de su bebé al mismo tiempo. Pero si entendemos mejor nuestras emociones, podemos tener más control sobre nuestros comportamientos. Así, incluso si estamos permanentemente centradas en el bebé, comprender la psicología de la mujer durante el embarazo y el posparto, puede ayudar a promover una crianza más saludable, ya que las madres con mayor conciencia de su propia psicología pueden ser más empáticas con las emociones de sus hijos.

Conocer los desafíos de la matrescencia normalizará y validará cómo se sentirán las nuevas madres, por ello es importante tener en cuenta:

  • El nacimiento de un bebé es también el nacimiento de una familia. Con su llegada aumentan las responsabilidades y las tareas de ambos miembros de la pareja, cosa que puede generar tensiones y desacuerdos en la relación familiar.
  • La ambivalencia, ese sentimiento que surge como consecuencia del acto entre dar y recibir. La maternidad no es una excepción y si bien una mamá no quiere separarse de su bebé, a su vez siente que necesita espacio y tiempo para ella misma, sus necesidades y su recuperación tras el parto. Esta ambivalencia no es fácil, y mucho menos cuando aún no se ha normalizado y sigue siendo un tema tabú del que nadie habla. Por eso es importante aprender a tolerarla e incluso a sentirse cómoda con ella.
  • Las expectativas. Para cuando llega el bebé, una mujer ya ha creado durante su embarazo una historia ficticia sobre su bebé basándose en las experiencias de otras madres y sobre todo de los medios de comunicación: bebés que duermen plácidamente en sus cunitas, mamás arregladas y con la casa recogida y limpia… Así, la futura mamá se involucra emocionalmente y de tal manera con esta historia, que después la realidad provoca una gran decepción si ésta no tiene nada que ver con lo esperado.
  • Los sentimientos de culpa y vergüenza que surgen cuando tenemos en la mente a la mamá ideal, aquella que siempre está alegre y feliz y antepone las necesidades de su bebé a las suyas. Intentar estar a la altura de esa madre es imposible, porque se trata de una fantasía, resultado de compararse con un estándar irreal e inalcanzable.

Aún son muchas las mujeres que se culpan o sienten vergüenza al hablar abiertamente sobre sus experiencias en esta etapa por temor a ser juzgadas. Y este tipo de aislamiento social puede incluso desencadenar la depresión posparto. La mujer se siente perdida entre la mujer que era antes de la maternidad y la que es ahora, creyendo que no debería sentirse así cuando en realidad esta incomodidad es absolutamente normal. Aún recuerdo cuando una buena amiga me dijo: “Cuando tuve a mi hija, me dio la sensación de que la vida de los demás, incluida la de mi marido, seguía siendo la misma, menos la mía”. Y es que como dice Rajneesh: “El momento en el que nace un bebé, también lo hace una madre. Nunca antes había existido. Ser madre es algo completamente nuevo”. El hecho es que todo cambia. No existe el ‘volver a’, porque ahora todo es diferente para la recién estrenada mamá. Cuerpo, mente, corazón y alma… nunca más serán los mismos. 

Alcemos la voz, creemos tribu, hablemos más de ello en las clases de preparación al parto, en los grupos de lactancia, con nuestras parejas y familiares. Esto ayudará a las nuevas mamás y a quienes las rodean a reconocer que, si bien la depresión posparto es una manifestación extrema de la transición a la maternidad, incluso aquellas que no la padecen, podrían estar experimentando una transformación parecida, completamente normal. Conocer las causas de la angustia y sentirse cómoda al hablar de ellas con otras personas es fundamental para adaptarse a esta nueva etapa de la vida.

Por Davinia Velasco

Maternidad empoderada: haz caso a tu voz interior

Si hay algo que no falta cuando nos convertimos en madres son consejos sobre cómo criar a nuestros hijos: familiares, amigos, vecinos e incluso desconocidos suelen sentirse libres para darnos su opinión, ¡muchas veces incluso cuando ni siquiera tienen hijos! Sin embargo, en The Loving Mamma abogamos por una maternidad empoderada y respetuosa y por ello queremos darte solamente uno: haz siempre lo que os funcione a ti y a tu hijo, pues tus decisiones definirán la forma de criarlo y marcarán su forma de ser así como su modo de ver la vida.

Y es que es muy fácil compartir nuestros consejos y logros con nuestras amigas mamás, ya que definitivamente esta es una buena manera de aprender diferentes técnicas y el tener una tribu en la cual apoyarnos es un gran beneficio. Pero al final del día, cuando ya estamos en casa, una misma sabe mejor que nadie lo que es mejor para nuestros pequeños.

Toda maternidad es distinta, así como cada niño es único. Aún y así, solemos pensar en lo que podríamos haber hecho mejor basándonos en lo que nuestros familiares, amigos o vecinos nos recomiendan. Cada niño, madre y familia tiene sus propios matices y nunca existirá una estrategia específica que funcione para todos. Incluso con el paso del tiempo, llegamos a cambiar de opinión muchísimas veces sobre un mismo tema. ¿Por qué? Porque evolucionamos, crecemos y aprendemos a medida que nuestros hijos crecen. Y es durante ese tiempo cuando dejamos ir algunas ideas para acogernos a otras. Cambiamos a medida que cambian nuestros hijos.

Es posible que nuestras madres o amigas nos aconsejen hacer esto o aquello, pero lo mejor que podemos hacer es agradecerles el consejo, tomar lo que nos resulte positivo y dejar ir el resto. No se trata de rechazar un consejo o de ignorar cierta información. Después de todo, la maternidad sería un viaje solitario sin los conocimientos y el aprendizaje de otras mamás, y aprendemos mucho más recopilando información y comparando. Pero lo que funciona para otras puede no funcionar para nosotras. Por eso, podemos recopilar información, contrastarla y decidir si nos beneficia.

En el momento en el que nos estresamos o nos preguntamos si lo estaremos haciendo bien, es mejor parar y escuchar nuestras propias necesidades. Recordemos que siempre nos hablan desde sus propias experiencias, por lo que compararse con ellas no resulta beneficioso ni para ti ni para tus hijos. Escuchar esa vocecita que hay dentro de nosotras nos beneficiará enormemente, pues esa es nuestra verdad. Y para tomar las mejores decisiones es importante: estar presentes en el aquí y el ahora, mantener una actitud positiva observando lo bueno de la situación y de nosotras mismas y ser fieles a nuestra intuición, a nuestra verdad, a nuestra voz interior.

Es fácil perderse cuando escuchamos un consejo que no siempre está alineado con lo que creemos. No permitas que nadie te haga sentir mal por las decisiones que tomas, especialmente si lo haces con el corazón. Haz lo que te funcione a ti. Al fin y al cabo, no existe la mamá perfecta, sino millones de maneras de ser la mejor.

Amor, Contacto y Respiración … Yoga en Familia

¿Quéhace a una familia? No es necesariamente nuestra constitución genética, sino la conexión y la integración que sentimos entre nosotros. Es lo mucho que nos fusionamos con las vidas de los demás, y cómo apoyamos e inspiramos el crecimiento de los demás.

Yoga significa unidad, e idealmente no hay una unidad social más unida que una familia.

Hay una evolución gradual en la vida social que nos impulsa a expandirnos a nosotros mismos. Crecemos protegidos y guiados por familiares y amigos. Luego salimos al mundo para construir nuestra propia vida “individual” e “independiente” y tratamos de ser autosuficientes y cuidarnos a nosotros mismos. Luego, nos enamoramos y nuestro corazón se expande para incluir a otro. Cuando tenemos hijos, estamos hechos para expandirnos aún más … mucho más.

Esta es la progresión natural de la vida desde el egocentrismo al altruismo, un viaje desde la separación a la unidad. Es un camino de expansión y conexiones cada vez más amplias. Es Yoga. Tener una familia es más Yoga que hacer posturas, y es un entorno muy intenso, pero también de apoyo en el que te auto descubres.

Cuando hacemos posturas de Yoga o meditamos, vamos hacia adentro para encontrar nuestro enfoque, nuestro Yoga. Pero ir hacia adentro y enfocarse en uno mismo no es el único tipo de Yoga. Estar en el mundo, extendernos y expandirnos es un camino tan válido.

Somos espejos el uno del otro, y vivir cerca de otros, como en una familia, brinda innumerables oportunidades para trabajar en nuestra paciencia, enfoque, compasión y muchas otras cualidades nobles de Yoga. Podemos trabajar mucho más profundamente en nuestras emociones, impulsos, instintos e intuiciones cuando los vemos reflejados en nuestro compañero o hijos.

El amor es la cualidad Yóguica más noble. El amor es cuando nos sentimos tan cerca de otro que casi somos uno. El amor es cuando nunca quieres estar separado. El amor es la unidad. El amor es Yoga.

Al llevar la conciencia y la atención plena del Yoga a nuestra vida familiar, podemos hacer que el amor sea más Yoga y el Yoga sea más amor.

Las herramientas que podemos aprender mientras nos relajamos en una práctica de Yoga en familia pueden ayudarnos a enfrentar con mayor calma las partes estresantes de la vida familiar. Las conexiones más profundas que cultivamos, el ser pacíficos juntos y las habilidades de comunicación que aprendemos mientras hacemos yoga juntos, son recetas para una familia feliz y unida.

Aquí hay algunos puntos que podemos enfatizar para intensificar y profundizar nuestra práctica de Yoga familiar:

Mirándonos a ojos: Ojos, podemos ver tanto en los ojos … nuestros sentimientos, nuestros miedos, nuestro amor. Al mirar a los ojos de los demás nos tomamos el tiempo para conectar y estar presente, sin prisa. Es `nuestro’ momento.

Puede ser al principio o al final de la práctica, o incluso mientras se encuentran en las poses. Suavizamos nuestros ojos, y en silencio nos miramos entre sípor el tiempo que necesitemos. Algo mágico siempre sucede si somos lo suficientemente sinceros y pacientes con esta práctica.

Respirar juntos: Sincronizar nuestra respiración mientras hacemos Yoga juntos crea un ritmo conjunto y una mayor conciencia de las posturas y de los demás.

Inhalamos cuando nos extendemos o abrimos en una postura, y exhalamos cuando nos plegamos o nos relajamos. Hacemos la respiración rítmica, igualando la duración de la inhalación y la exhalación. Estos ritmos inducen calma y serenidad.

La respiración es también una forma de comunicación; respirando juntos nos preparamos, y exhalando entramos en una postura.

Si vemos que nuestro compañero estáconteniendo la respiración, probablemente significa que se sienten tensos. Entonces deberíamos reducir la velocidad y tirar o empujar menos en la postura.

Cuando nos ayudamos mutuamente en las poses, la exhalación es cuando llevamos a nuestro compañero un poco más profundo en la postura, ya que es cuando su cuerpo se suelta y libera la tensión.

Contacto: Tocar es la forma más antigua de comunicación y la forma más poderosa de mostrar amor. Necesitamos contacto seguro y amoroso tanto como necesitamos comida y agua, y los niños y adultos que no reciben suficiente contacto seguro y de apoyo desarrollan una variedad de problemas psicológicos y sociales.

En una clase de Yoga en familia intentamos estar en contacto lo más que podamos. Nos unimos en nuestras posturas de Yoga tomándonos de la mano o haciéndolas uniendo nuestros lados o espaldas, ¡O incluso una postura encima de la otra!

Durante las posturas, y antes y después de la práctica, nos acariciamos la espalda, nos despeinamos el cabello, nos damos masajes y nos mantenemos lo más cerca posible el uno del otro.

El contacto conecta a las personas, y puede ayudar a cerrar las brechas que la comunicación verbal no puede.

Reírse y hablar son bienvenidos en una sesión de Yoga familiar, pero es bueno también tener algunas partes en silencio cuando nos comunicamos sin palabras. Incluso podemos utilizar apretones de manos o hacer tapping (pequeños golpes) para comunicarnos con nuestra pareja si nos gustaría que disminuyeran la tensión en la postura o nos llevaran más lejos. Un apretón o golpecito significa menos, y dos apretones o golpecitos significan más.

Ser conscientes de los demás: practicar Yoga juntos nos brinda el tiempo y el espacio para conectarnos y vincularnos, y para curar cualquier desconexión o discordia anterior. Nos amamos profundamente, pero a veces no nos damos cuenta de las necesidades y sentimientos de los demás o tenemos demasiada prisa como para notarlos. Aquínos tomamos el tiempo para estar verdaderamente juntos y no hacer nada más.

Mientras se hace Yoga juntos, es mejor no hacer nada más … no teléfonos celulares, correos electrónicos, juguetes o platos deliciosos que se cocinan en el horno. Hacer Yoga juntos es sagrado (y lúdico también, por supuesto); nuestra familia es sagrada Cuando algo es sagrado, lo tratamos con mucho cuidado, le prestamos especial atención.

Moviéndonos juntos, nos mantenemos atentos a cómo se siente a todos, incluidos. Al hacer posturas de pareja o grupo, es probable que nos hagamos daño mutuo si nos faltan habilidades de comunicación y conciencia. Es un proceso de aprendizaje, pero el secreto de mantenerse a salvo y disfrutar más de la práctica es hacerlo LENTAMENTE.

Nos movemos lentamente, respiramos lentamente y nos damos cuenta de nuestros cuerpos y nuestras conexiones. Intentamos ser igualmente conscientes de nosotros mismos y de los demás miembros de nuestra familia. Cuando sentimos tensión en su cuerpo, sabemos que nos están comunicando que debemos aceptarlos por quienes son y dejar que se abran lenta y suavemente … sin prisas … estamos aquíel uno para el otro, para siempre.

 

Gopala Amir Yaffa y Jimena Patiño Martínez
Rainbow Kids Yoga
www.RainbowYogaTraining.com