La deshumanización de la infancia

Si nos sentáramos a observar cómo funciona actualmente la sociedad con respecto a los niños, nos daríamos cuenta rápidamente que pareciera que estos deben pedir permiso constantemente para comportarse como seres humanos: para llorar, para equivocarse, para ir al baño, para tener un mal día, para estar asustados, para sentirse escuchados. Con frecuencia oiríamos frases como: “Si eso no es nada, no llores“, “cálmate primero y entonces…“, “¡si eso no da miedo!”, “¡porque lo digo yo y punto!“, “¡no me contestes!“, “dale un beso a la abuela o…“, “¡acábate eso ya!” traduciéndose en una serie de órdenes, de falta de conexión y de castigos varios por ser simplemente niños. Y no dejo de preguntarme, ¿por qué está socialmente aceptado en pleno siglo XXI que los niños no puedan opinar, sentir y expresar aquello que les concierne personalmente?

Los niños no deben ganarse su “humanidad”, no son humanos en formación. Son seres humanos como tú y como yo, ahora, en este mismo momento. Sin embargo, parece que la sociedad los esté adoctrinando para que, llegado el momento y no ahora, sean respetados por ser personas. Hasta entonces, se ha normalizado el tratarlos como seres inferiores con la excusa de que los estamos “educando”.

Como seres humanos que somos, no nos gusta sentirnos controladas. Y es que a los niños tampoco. La maternidad no tiene que ser una lucha entre nuestros hijos y nosotras, entre muchas otras cosas porque si pasamos el tiempo batallando con la “humanidad” de nuestros hijos, nunca disfrutaremos de esta etapa. Como en cualquier otra relación, si asentamos una base de respeto y empatía hacia la otra persona, todo será mucho más fácil y llevadero. Los niños no deben ser controlados, forzados ni castigados para aprender, sino que deben aprender con sus propias vivencias a gestionar sus emociones, conflictos o dificultades y, nosotras, somos el espejo en el que se verán reflejados. Por eso, moldear los valores que queremos ver en nuestros hijos es una de las cosas más valiosas que podemos hacer por ellos.

Entiendo que la maternidad en ocasiones puede ser complicada y que quizás nuestros niños a veces se comporten de manera que no nos guste. Y eso está bien, no debemos culparnos por rechazar su comportamiento y por supuesto que podemos desaprobar la reacción que han tenido en un determinado momento, pero los sentimientos que han influido sobre su comportamiento sí son aceptables y válidos, y es importante no menospreciarlos ni hacerles ver que no eran para tanto. Recordemos que somos responsables de la reacción que tengamos con ellos y que podemos elegir entre la compasión y la empatía, o la culpa, el castigo y la amenaza. La respuesta siempre será la compasión,  pues aunque no estemos de acuerdo con su reacción, no existirá jamás un momento en el que el niño no merezca nuestro respeto.

Todo lo que necesitamos es un cambio de perspectiva y reconocer que existen otras maneras de educar a nuestros pequeños y creo profundamente que la única solución para que esto cambie es dar voz a nuestros pequeños y hablar de este tema con naturalidad, sin miedo a lo que puedan pensar los demás. Luchemos por los niños, por nuestro futuro, por el suyo y por criar adultos emocionalmente sanos y respetuosos. Rompamos ya con los mitos y el estigma que rodean al hecho de tratar a los niños con respeto y en un futuro no muy lejano, podamos disfrutar todas de una maternidad y una relación con nuestros hijos basada en su humanidad e igualdad, y en el respeto y la compasión.

Por Davinia Velasco

Matrescencia, el nacimiento de una mamá

El embarazo y la maternidad son siempre una gran alegría para la recién estrenada mamá, pero también es una realidad que la mayoría de mujeres llegan a experimentar sentimientos de culpa, decepción, frustración e incluso miedo ante esta nueva etapa. Pareciera que estamos atravesando una segunda adolescencia, y no es casualidad que estas etapas sean muy similares, pues ambas son fases de la vida en las que la transformación del cuerpo y el cambio hormonal conducen a un trastorno en la manera en la que una persona siente emocionalmente y en cómo encaja en el mundo. Así, convertirse en madre es casi un cambio de identidad y uno de los cambios físicos, mentales y emocionales más importantesque podemos experimentar en nuestra vida.

En 1973, la antropóloga Dana Raphael, en su trabajo sobre la transición a la maternidad, nombró ‘matrescencia’ a esta etapa. A día de hoy, el proceso de convertirse en madre todavía no ha sido muy estudiado por parte de la comunidad médica, que se ha centrado más en investigar el desarrollo del bebé. Sin embargo, es importante validar, estudiar y dar a conocer también la historia de la mujer, además de cómo nuestra psicología afecta a la crianza de nuestros hijos.

La matrescencia es profunda, pero también muy difícil. Y eso es lo que lo hace humana. Es muy complicado relajarse cuando eres responsable de una criatura tan cambiante y vulnerable, y tu cuerpo y tus hormonas están en constante cambio. Es normal sentir ambivalencia en el proceso cuando tenemos tan poco tiempo y energía para cuidar de nosotras mismas, pues aún seguimos siendo un ser humano, y nuestro cerebro y nuestro cuerpo continúan enviándonos señales habituales para que nos cuidemos: dormir, comer o ir al baño (sin mencionar hacer ejercicio, socializar, tener relaciones sexuales, disfrutar de nuestra vida profesional, espiritual e intelectual y nutrir nuestras relaciones). Es por eso que una gran mayoría de mamás se encuentran en una situación difícil, en una batalla emocional, mientras intentan descubrir cómo cuidar de sí mismas y de las necesidades de su bebé al mismo tiempo. Pero si entendemos mejor nuestras emociones, podemos tener más control sobre nuestros comportamientos. Así, incluso si estamos permanentemente centradas en el bebé, comprender la psicología de la mujer durante el embarazo y el posparto, puede ayudar a promover una crianza más saludable, ya que las madres con mayor conciencia de su propia psicología pueden ser más empáticas con las emociones de sus hijos.

Conocer los desafíos de la matrescencia normalizará y validará cómo se sentirán las nuevas madres, por ello es importante tener en cuenta:

  • El nacimiento de un bebé es también el nacimiento de una familia. Con su llegada aumentan las responsabilidades y las tareas de ambos miembros de la pareja, cosa que puede generar tensiones y desacuerdos en la relación familiar.
  • La ambivalencia, ese sentimiento que surge como consecuencia del acto entre dar y recibir. La maternidad no es una excepción y si bien una mamá no quiere separarse de su bebé, a su vez siente que necesita espacio y tiempo para ella misma, sus necesidades y su recuperación tras el parto. Esta ambivalencia no es fácil, y mucho menos cuando aún no se ha normalizado y sigue siendo un tema tabú del que nadie habla. Por eso es importante aprender a tolerarla e incluso a sentirse cómoda con ella.
  • Las expectativas. Para cuando llega el bebé, una mujer ya ha creado durante su embarazo una historia ficticia sobre su bebé basándose en las experiencias de otras madres y sobre todo de los medios de comunicación: bebés que duermen plácidamente en sus cunitas, mamás arregladas y con la casa recogida y limpia… Así, la futura mamá se involucra emocionalmente y de tal manera con esta historia, que después la realidad provoca una gran decepción si ésta no tiene nada que ver con lo esperado.
  • Los sentimientos de culpa y vergüenza que surgen cuando tenemos en la mente a la mamá ideal, aquella que siempre está alegre y feliz y antepone las necesidades de su bebé a las suyas. Intentar estar a la altura de esa madre es imposible, porque se trata de una fantasía, resultado de compararse con un estándar irreal e inalcanzable.

Aún son muchas las mujeres que se culpan o sienten vergüenza al hablar abiertamente sobre sus experiencias en esta etapa por temor a ser juzgadas. Y este tipo de aislamiento social puede incluso desencadenar la depresión posparto. La mujer se siente perdida entre la mujer que era antes de la maternidad y la que es ahora, creyendo que no debería sentirse así cuando en realidad esta incomodidad es absolutamente normal. Aún recuerdo cuando una buena amiga me dijo: “Cuando tuve a mi hija, me dio la sensación de que la vida de los demás, incluida la de mi marido, seguía siendo la misma, menos la mía”. Y es que como dice Rajneesh: “El momento en el que nace un bebé, también lo hace una madre. Nunca antes había existido. Ser madre es algo completamente nuevo”. El hecho es que todo cambia. No existe el ‘volver a’, porque ahora todo es diferente para la recién estrenada mamá. Cuerpo, mente, corazón y alma… nunca más serán los mismos. 

Alcemos la voz, creemos tribu, hablemos más de ello en las clases de preparación al parto, en los grupos de lactancia, con nuestras parejas y familiares. Esto ayudará a las nuevas mamás y a quienes las rodean a reconocer que, si bien la depresión posparto es una manifestación extrema de la transición a la maternidad, incluso aquellas que no la padecen, podrían estar experimentando una transformación parecida, completamente normal. Conocer las causas de la angustia y sentirse cómoda al hablar de ellas con otras personas es fundamental para adaptarse a esta nueva etapa de la vida.

Por Davinia Velasco

Maternidad empoderada: haz caso a tu voz interior

Si hay algo que no falta cuando nos convertimos en madres son consejos sobre cómo criar a nuestros hijos: familiares, amigos, vecinos e incluso desconocidos suelen sentirse libres para darnos su opinión, ¡muchas veces incluso cuando ni siquiera tienen hijos! Sin embargo, en The Loving Mamma abogamos por una maternidad empoderada y respetuosa y por ello queremos darte solamente uno: haz siempre lo que os funcione a ti y a tu hijo, pues tus decisiones definirán la forma de criarlo y marcarán su forma de ser así como su modo de ver la vida.

Y es que es muy fácil compartir nuestros consejos y logros con nuestras amigas mamás, ya que definitivamente esta es una buena manera de aprender diferentes técnicas y el tener una tribu en la cual apoyarnos es un gran beneficio. Pero al final del día, cuando ya estamos en casa, una misma sabe mejor que nadie lo que es mejor para nuestros pequeños.

Toda maternidad es distinta, así como cada niño es único. Aún y así, solemos pensar en lo que podríamos haber hecho mejor basándonos en lo que nuestros familiares, amigos o vecinos nos recomiendan. Cada niño, madre y familia tiene sus propios matices y nunca existirá una estrategia específica que funcione para todos. Incluso con el paso del tiempo, llegamos a cambiar de opinión muchísimas veces sobre un mismo tema. ¿Por qué? Porque evolucionamos, crecemos y aprendemos a medida que nuestros hijos crecen. Y es durante ese tiempo cuando dejamos ir algunas ideas para acogernos a otras. Cambiamos a medida que cambian nuestros hijos.

Es posible que nuestras madres o amigas nos aconsejen hacer esto o aquello, pero lo mejor que podemos hacer es agradecerles el consejo, tomar lo que nos resulte positivo y dejar ir el resto. No se trata de rechazar un consejo o de ignorar cierta información. Después de todo, la maternidad sería un viaje solitario sin los conocimientos y el aprendizaje de otras mamás, y aprendemos mucho más recopilando información y comparando. Pero lo que funciona para otras puede no funcionar para nosotras. Por eso, podemos recopilar información, contrastarla y decidir si nos beneficia.

En el momento en el que nos estresamos o nos preguntamos si lo estaremos haciendo bien, es mejor parar y escuchar nuestras propias necesidades. Recordemos que siempre nos hablan desde sus propias experiencias, por lo que compararse con ellas no resulta beneficioso ni para ti ni para tus hijos. Escuchar esa vocecita que hay dentro de nosotras nos beneficiará enormemente, pues esa es nuestra verdad. Y para tomar las mejores decisiones es importante: estar presentes en el aquí y el ahora, mantener una actitud positiva observando lo bueno de la situación y de nosotras mismas y ser fieles a nuestra intuición, a nuestra verdad, a nuestra voz interior.

Es fácil perderse cuando escuchamos un consejo que no siempre está alineado con lo que creemos. No permitas que nadie te haga sentir mal por las decisiones que tomas, especialmente si lo haces con el corazón. Haz lo que te funcione a ti. Al fin y al cabo, no existe la mamá perfecta, sino millones de maneras de ser la mejor.

Reconociendo nuestra maternidad

La maternidad consciente es un llamado para reconocer y nombrar los desafíos con los que nos enfrentamos a diario cuando intentamos estar presentes: reconocer nuestras propias frustraciones, inseguridades y defectos, incluso nuestros sentimientos más oscuros y destructivos así como las ocasiones en las que nuestros hijos nos hacen sentirnos abrumadas y desarmadas.

Realizar esta tarea de reconocimiento es un gran reto. Y es que, de algún modo u otro, somos producto y prisioneras de los eventos y circunstancias que se dieron en nuestra propia infancia. Puesto que esta moldea considerablemente la forma en la que nos vemos a nosotras mismas y al mundo, nuestras historias moldearán inevitablemente la visión que tengamos sobre nuestros hijos y ‘lo que merecen’, es decir, cómo deberían ser cuidados y educados.

Como madres, tendemos a mantener muy arraigada esta visión de la maternidad, sea la que sea, y de manera inconsciente, como si nos encontráramos bajo un hechizo. Pero solo cuando somos conscientes de una nueva manera de pensar, podemos recurrir a lo que fue de ayuda y positivo en ese entonces, y crecer más allá de esos aspectos que quizás llegaron a ser destructivos y limitantes.

Una parte importante del proceso es vernos a nosotras mismas con amabilidad y compasión. Esto incluye ver y aceptar nuestras limitaciones, nuestros apegos y nuestros fallos, y trabajar con ellos lo mejor que podamos. Siempre podemos empezar de cero, en este mismo instante, incluso en los momentos de mayor desespero. Cada momento es un nuevo comienzo, una nueva oportunidad para sintonizar, abrirse, ver, sentir y conocernos de nuevo y de manera más profunda a nosotras mismas y a nuestros hijos.

El amor por nuestros hijos se expresa en la forma en que nos pasamos el pan en la mesa, en darnos los “buenos días”, en la comprensión que ofrecemos o en los momentos que pasamos a diario con ellos, y no solo con ese viaje a Disneyland París. El amor se expresa dando amor con nuestras acciones. Así que tanto si estamos pasando por un mal momento o por los mejores, en un día concreto o un momento concreto, la calidad de nuestra presencia será determinante para demostrar el amor por nuestros hijos y por nosotras.

La maternidad es  una responsabilidad divina: las mamás somos protectoras, educadoras, guías, compañeras y fuentes de amor y aceptación incondicional. Y si somos capaces de mantener esto en mente y llegar a un grado de conciencia plena durante los años que criemos a nuestros pequeños, nuestras elecciones como madres serán mucho más acertadas y lo más probable es que no solo hagamos lo que es mejor para nuestros hijos sino que también podremos desvelar y conocer, quizás por primera vez, lo mejor y lo más profundo de nosotras mismas.

Por Davinia Velasco

Nosotras no somos nuestros hijos

Los hijos son un regalo de la vida: nos llenan de alegría, de amor, de energía y de color incluso en los días más difíciles y pueden cambiar nuestro estado de ánimo con tan solo una sonrisa. Sus emociones positivas son tan grandes, que no podemos evitar contagiarnos de ellas.

Sin embargo, sus emociones negativas también son fuertes, por lo que la ira o la frustración pueden llegar a ser realmente un desafío e increíblemente agotadoras cuando intentamos controlarlas. Y tengo que decirte, que a pesar de ser pequeños e indefensos, nuestros hijos son seres separados de nosotras y como tales, no podemos controlar sus emociones, sino solamente acompañarlas.

Sé que esto puede resultar difícil de encajar para los padres que desean planificar la vida de sus hijos. Sin embargo, creo que es nuestro deber brindarles el mejor ambiente familiar posible, donde se puedan sentir seguros, amados e inspirados a crecer, soñar y ser mejores personas. Llenar nuestro hogar de positivismo y amor para que puedan ser quienes deseen ser y puedan contribuir con sus talentos y pasiones al mundo, debe ser nuestra prioridad.

Muy a menudo nos sentimos tentadas de usar a nuestros hijos para cumplir nuestros propios sueños. A mí misma me ha pasado y como buena piscis, aun fantaseo a veces con la idea de apuntar a mi hija a clases de equitación o a una escuela de arte. Sin embargo, rápidamente aterrizo y sé y entiendo que la cosa no funciona así: necesitamos verles como lo que son, seres independientes a nosotras, con sus propios sueños y talentos, que pueden ser muy diferentes a los nuestros.

Es posible que nos resulte difícil que nuestros hijos no vean el mundo de la misma manera que nosotras, pero tenemos que entender que nosotras ya llevamos muchas experiencias y maletas acumuladas que nos han hecho ser quienes somos y ver el mundo como lo vemos. ¿Y si en vez de tratar de cambiarles a ellos, aprovechamos esta oportunidad que se nos brinda para cambiar, mejorar y sanarnos a nosotras mismas?

Adoptar la compasión y la aceptación nos ayudará a que la crianza y la maternidad sean mucho más sencillas. Aceptemos a nuestros hijos como son y aprendamos de ellos, permitiendo que nos inspiren y nos ayuden a ver las cosas de otra manera, pues del mismo modo que estamos aquí para ayudarles a crecer, ellos también nos han elegido para ayudarnos a nosotras. La maternidad es nuestra segunda oportunidad para llegar a ser quienes vinimos a ser.

 

Por Davinia Velasco

Maternidad y mindfulness

La conciencia plena o mindfulness es una capacidad natural que todas tenemos para ser conscientes de lo que sucede en el momento presente. Puede que parezca algo simple, pero con el ajetreo y la velocidad de la vida moderna, no siempre somos conscientes del aquí y del ahora, ya que la lista de cosas por hacer absorbe gran parte de nuestros pensamientos. Por si fuera poco, tendemos a estresarnos y a sentirnos provocadas por nuestros hijos, reaccionando de manera inadecuada, en vez de responder de una manera más considerada tanto hacia ellos como hacia nosotras mismas.

Es posible que, una vez iniciada la práctica de la atención plena, nos encontremos parando muchas veces para recordar lo que esta significa, puesto que solemos perder el hilo y la dirección de nuestra vida fácilmente. Pero incluso en nuestros peores momentos como madres, siempre es posible dar un paso atrás y empezar de nuevo preguntándonos: ¿qué es lo más importante en este momento? El mindfulness en la maternidad consiste en recordar lo que es realmente importante a medida que se van sucediendo las actividades diarias con nuestros hijos.

La buena noticia es que podemos entrenarnos para disminuir el ritmo, para pausar más y para cederle más espacio al ‘ser’ y no al ‘hacer’. Para ello es importante tomarnos unos minutos cada día para la práctica, dedicando tiempo a nutrirnos mientras descansamos nuestra atención sobre algo tan simple como la respiración y el cuerpo.

Se trata de ver si podemos recordar cómo traer este tipo de atención y sabiduría a los momentos con nuestros hijos. Es una verdadera práctica y comporta profundos beneficios tanto para nosotras, como para ellos. Para aprender de nuestros hijos debemos prestar atención y aprender a sentir la quietud dentro de nosotras. En la calma, somos más capaces de ver la reacción que solemos tener cuando no estamos presentes para así cultivar la claridad y el conocimiento.

La conciencia plena puede ayudarnos a ser más conscientes de nuestras emociones y a evitar que se desencadenen reacciones automáticas. Poco a poco descubrimos cómo sentir y prestar atención a las sensaciones del cuerpo asociadas con nuestro estrés, rabia o irritabilidad, evitando así tener que gritarle a nuestros hijos. En el momento de nuestra práctica de mindfulness, descubrimos que cuando surgen la ira y la irritabilidad, podemos permitirnos sentirlas como una parte natural del ser humano, sin juzgar. Esta práctica nos ayuda a responder con más calma cuando nuestros hijos toquetean nuestros botones de la paciencia a lo largo del día.

Cuando somos conscientes de las necesidades de nuestros hijos y de las nuestras, tanto físicas como emocionales, todos nos beneficiamos. Incorporar este tipo de sensibilidad realzará nuestra conexión con ellos. Mediante la calidad de nuestra presencia, nuestro compromiso con ellos se sentirá incluso en las situaciones más difíciles.

Animemos a nuestros hijos a cultivar también la idea del mindfulness utilizando juegos sencillos como la conexión con sus sentidos. En vez de engullir un trozo de chocolate o una pieza de fruta, invitémoslos a que sientan el olor, la textura y el sabor. Otra opción es pasar un par de minutos al aire libre escuchando, invitándolos a prestar atención a los sonidos que oigan. Dar un paseo conscientes de todo lo que nos rodea, poniendo especial atención a las cosas que son interesantes o que no suelen llamar la atención es otra idea estupenda. Los niños pequeños son conscientes por naturaleza y observan el mundo que les rodea con gran curiosidad, fascinados por una hoja o una piedra que se encuentren en el camino. Nosotras somos las que les pedimos con frecuencia que se den prisa, enseñándoles que la vida no es más que llegar al siguiente lugar. Por lo que mientras más redescubramos cómo aplicar la atención plena, más apreciaremos y nutriremos la capacidad innata de nuestros hijos de estar presentes en cada momento.

Al incluir esta práctica en nuestra rutina diaria, observaremos que podemos afrontar las experiencias del día a día como el caminar al colegio, cocinar o jugar con nuestros hijos de una manera más consciente. No es una solución inmediata, pero si ponemos un poco de energía y tiempo en explorar esta estrategia, puede resultar muy transformadora, ayudando a que nuestra vida sea mucho más placentera.

Por Davinia Velasco

¿Sabes si tu hij@ es aire, fuego o agua.. o será de todos?

¿Qué dosha crees que soy?

Es la pregunta que más recibo de mis clientes y participantes a mis Talleres y Conferencias. Conocer nuestra Constitución Ayurvédica da curiosidad, pero sobre todo genera asombro cuando logro describir de manera acertada, sin conocer a la persona que tengo al frente, su tendencia emocional y sus síntomas más comunes al observar su estructura física y corporal y su forma de hablar.

No es magia. Es Ayurveda. La ciencia más antigua de bienestar que desde hace 5 mil años ha observado al ser humano y ha logrado describirlo, desenmarañarlo y sistematizar su estudio y conocimiento por medio de los Doshas y nuestra Constitución.

Hay cinco elementos que constituyen todo en el Universo: aire, éter, fuego, agua y tierra. Los doshas son bio-energías, que se componen de dos de estos cinco elementos de la siguiente manera:

  • Vata de aire y éter
  • Pitta de fuego y agua y
  • Kapha de agua y tierra

Todos tenemos los 3 doshas. Sólo que cada quien tiene una combinación/proporción diferente, lo que nos hace únicos e irrepetibles. A esto se le llama Constitución Ayurvédica. (Ver video)

Nuestra misión es ser feliz, vivir saludables y disfrutar de la vida. Mantener el balance en nuestra Constitución es la manera de lograrlo. Es una tarea constante, de observación y aprendizaje, ya que se ve afectada por cambios de clima, hábitos, estilo de vida, el paso del tiempo, el estrés y la alimentación, entre otros factores. Si la conocemos podemos tomar las mejores decisiones que sean adecuadas a cada uno de nosotros.

Si quieres comenzar a explorar tu Constitución haz click aquí: HACER TEST SPANDA AYURVEDA

 Los niños en su elemento

Los niños y niñas también tienen sus propia combinación de doshas, que comienza a manifestarse poco a poco conforme se desarrollan y al igual que los adultos pueden salirse de balance. Una de las 8 ramas de Ayurveda es la medicina pediátrica conocida como BalaTantra o Kaumarabhritya y nos ofrece conocimiento de cómo mantener a los niños sanos y felices para prevenir las enfermedades y fomentar su pleno desarrollo.

Es la hora de la comida y tu hijo no tiene hambre ¿le insistes que coma?

Haz pensado que tal vez su digestión es más lenta que la tuya y

necesita un poco de tiempo o estimulación.

De tus hijos uno tiende a la diarrea y el otro al estreñimiento.

¿Podría ser que aumentando los amargos a alimentos a uno y

reduciendo las ensaladas crudas al otro puedas darle balance a los dos?

A tu hijo no le gustan las ensaladas, pero insistes porque es buenísima para la salud.

¿Será que sabe que al comerla se inflama y no se siente bien?

Los niños regresan a su equilibrio de manera más rápida y fácil que los adultos, ya que viven en el presente y están más conectados con lo que su cuerpo necesita. El enlace de su intuición-acción es casi inmediata… a menos de que la frustración, prisa, creencias y desequilibrios de los padres/madres y adultos a su alrededor, los haga “desconectarse” y comenzar a tomar decisiones para complacer o guiados por la presión.

Desde hace dos años soy madre de una niña saludable, ingeniosa y feliz, y aún conociendo y practicando esta filosofía , me he dado cuenta lo fácil que es caer en errores que la desconectan, y es algo que veo constantemente entre mis amig@s/mamás y papás, cientos de mujeres con las que trabajo.

Algunos ejemplos:

  • Insistir en que se acabe todo lo que le puse en su plato (en realidad debo promover que ella identifique cuando este satisfecha y no antes ni después)
  • Casi forzarla a comer ciertos alimentos (por que creo que le harán bien) y que evidentemente no quiere (todos tenemos, cuando sanos, un imán natural hacia lo que nos hace bien, tal vez lo que yo creo que es bueno para ella, no lo sea en realidad)
  • Decidir no dormirla a la hora de su siesta, para ajustarse a mis planes (no le ayudo a conocer y manifestar su propio ritmo saludable)

¿Tienes algún ejemplo? Me encantaría escucharte. Comenta en el post.

Una y otra vez debo recordar que mi rol como mamá es apoyarla para que crezca conectada a su Ser y que se convierta en quien ella realmente es. Ella es única, al igual que todos en el Universo, y “eso” que ella trae para ofrecer al mundo quiero conocerlo y para esto debo saber quién es y apoyar de manera respetuosa su desarrollo integral. Ayurveda nos dice cómo hacerlo.

Te comparto 5 tips para apoyar el desarrollo de tu hijo

  1. Observa a tu hij@ y reconoce quién es, no quién quieres que sea o crees qué es
  2. Evita encasillarlo/etiquetarlo con teorías y tendencias. Ninguna irá con el/ella al 100%
  3. Míralo con ojos de asombro: Nadie más en el mundo, del pasado, presente y futuro es igual que el o ella
  4. Conoce su Constitución y apoya a que se desenvuelva saludablemente
  5. Escucha… qué te quiere decir tu hijo con sus gestos, palabras, berrinches, emociones, etc.

Conocer su Constitución toma tiempo y es un proceso hermoso. En lo que lo conoces te comparto estas sugerencias para mantener a cualquier niño o niña en balance:

  1. Dale un masaje diario con aceite tibio antes del baño. Ayudarás a aumentar su inmunidad, calmar su sistema nervioso, mejorar su piel y protegerla contra gérmenes aparte de fomentar vínculo afectivo contigo.
  2. ¡Nútrelo con su dieta, no solo le quites el hambre! Sírvele alimentos recién hechos, no procesados que sean nutritivos y calientes. Las mejores opciones son sopas, cereales calientes, guisados húmedos, sopas de vegetales, kitchari, ya que son fáciles de digerir. Evita lo crudo, frío o seco. Usa especias en la cocina como comino, cilantro, hinojo, canela y cúrcuma para ayudarlos a eliminar las toxinas y condimentar saludablemente sus alimentos.
  3. Fuera moco con miel y jugo de jengibre. Una cucharadita diaria de esta combinación (más una pizca de cúrcuma) puede prevenir resfriados, gripes y alergias comunes.
  4. ¡Leche caliente especiada y a dormir! Prepárale una taza de leche (vegetal o animal) hervida con una pizca de cardamomo, jengibre, canela, nuez moscada y azafrán, un poco de azúcar mascabado y un poco de ghee y disfruta con ellos! Una taza antes de acostarse equilibra las emociones e induce un sueño profundo.
  5. Desconéctalo para conectar con él. Reduce las impresiones sensoriales, evita la sobre estimulación por medio de la televisión, películas, redes, juegos de computadora, tabletas, celulares, etc. Estos dejan impresiones duraderas en las mentes de los niños. Sus delicados órganos sensoriales deben estar protegidos, por ti, de estos ataques regulares y cotidianos, que penetran profundamente en su psique y perturban su crecimiento emocional y espiritual.
  6. Juega… sin decir a que. El juego libre ayuda a desarrollar su creatividad e imaginación. Sus almas estarán satisfechas por el amor y la atención que reciben de ti en ese momento especial.
  7. Rutina, rutina, rutina. Establece una rutina diaria consistente para fortalecer los cimientos de una buena salud. Mantén la rutina sobre todo en estos horarios: levantarse, dormir temprano y comidas. Los niños sienten seguridad, confianza y reducción del estrés cuando saben qué esperar del día a día.

¿Qué será tu hijo?

Es importante aclarar que en general todos nos identificamos con uno de los doshas, pero todos tenemos de los tres (no podríamos vivir sin alguno), a veces hay quienes se identifican con dos o hasta con los 3 o identificas unas características en un dosha y otras en otro: es normal, recuerda: cada quien tiene una combinación única de los doshas, y esa es perfecta.

Entendiendo esto, comprendemos por qué hay gente con ciertos desequilibrios o enfermedades, gente que no engorda, gente que sí, por que algunos se enojan y otros se ausentan bajo estrés, o por qué a algunos les funcionan unos remedios o dietas y a otros no, a unos les sienta bien una comida mientras a otros fatal, etc.

 Te comparto información para qué identifiques que dosha es predominante en tu hijo, y consejos para que puedas apoyarlos a expresarse en este mundo de la mejor manera para ellos.

Vata.. tu hij@ está en las nubes?

Elementos

-El aire y el éter son los responsables del movimiento.

Descripción

-Las personas de esta constitución son activos, creativos, indecisos e inquietos. Sus movimientos son rápidos, se mueven mucho, y son muy flexibles.

Estructura corporal

-Tienden a ser delgados, cuerpo ligero. Dificultad para engordar. Manos pequeñas y frías. Ojos pequeños y castaños. La nariz puede ser aguileña, “ganchuda” o huesuda.

-La piel es seca, sin brillo, cutis opaco. Se broncea rápido. Uñas ásperas, secas y quebradizas. El cabello es áspero y grueso, castaño.

-No les gusta el frío, el verano y la comida y bebida calientes.

-Duermen poco y se despiertan con mucha facilidad, necesitan pocas horas de sueño, con 5 o 6 tienen suficiente.

-Su apetito es irregular. Tienden al estreñimiento. Sobretodo cuando hay cambios de rutina (viajes, horarios, etc.).

Emocionalmente

-Son muy impulsivos. Se emocionan mucho con las cosas pero se cansan de ellas igual de fácil. Empiezan muchas cosas pero casi nunca las acaban. Se enfadan fácilmente pero también perdonan y olvidan rápido.

-Captan la información muy rápidamente, tienen poca memoria a largo plazo, les cuesta mucho concentrarse.

CONSEJOS PARA NIÑ@

VATA

-Mantenlo siempre caliente, puede tener frío cuando el resto de la familia no.

-Abrázalo y dale masaje con aceite todos los días. El tacto de mamá y papá puede son más importante y fundamental para este dosha.

-Reduce los frijoles, coles y betabel y leguminosas.

-Permite que coma poco dulce, como fruta dulce o cereales.

-Usa aromaterapia con aromas como canela, cítricos, albahaca, lavanda y clavo de olor. Estos olores pueden ayudar a la concentración durante los exámenes

-Decora su dormitorio con tonos tierra y pasteles.

PITTA… puro fuego!

Elementos

-El agua y la tierra son los responsables de dar estructura y estabilidad.

Descripción

-Las personas de esta constitución son fuertes, audaces y de temperamento vivo. Les encanta competir, muestran cualidades de liderazgo, a menudo son francos y pueden enojarse con cualquier cosa.

Estructura corporal

-Son de estatura media y cuerpo proporcionado. Pueden engordar y adelgazar fácilmente. Tienden a tener manos y pies calientes, y sudar más que los otros. Ojos claros, vivaces con intensidad. Piel sensible al sol, pecosa o con lunares.

-Pelo castaño claro, rubio y muy fino.

-Prefieren climas y temperaturas fríos. Les reconfortan las comidas frías y las bebidas heladas.

-Tienen el sueño regular, ni muy ligero ni muy profundo, aunque si se despiertan a media noche les cuesta mucho volver a dormirse. Suelen dormir entre 6 y 8 horas.

-Apetito regular. Muy intenso, tienen “ataques de hambre”, cuando les entra el hambre necesitan comer, de lo contrario se ponen de muy mal humor. Digestiones fáciles y rápidas. Van al baño 1 o 2 veces al día con tendencia a la diarrea.

Emocionalmente

-Son muy eficaces. Son de carácter muy fuerte, explosivo, y se enfadan fácilmente y pueden ser muy hirientes, perdonan pero no olvidan. Irritables.

-Son muy tenaces y suelen cumplir siempre sus objetivos. Suelen ser triunfadores natos. Muy perfeccionistas. Si empiezan algo lo terminan.

-Les gusta trabajar con metas.

-Tiene memoria buena a largo plazo. Captan bien los conceptos. Se concentran bien.

CONSEJOS PARA NIÑ@S PITTA

-Evita los deportes competitivos ya que son lo suficientemente competitivos para todo.

-Fomenta la tranquilidad y calma en su vida.

-Decora su habitación con colores relajantes y frescos, como tonos azules y verdes pastel.

-Usa aromaterapia después de la escuela y antes de acostarse para calmar, con lavanda, sándalo, rosa, sándalo, jazmín o menta..

-Reduce las comidas picante, como los chiles, ajo, cebolla, etc.

-Usa agua para calmar el fuego. Tomar suficiente agua, jugar con agua, un baño rápido o poner agua fría sobre las manos.

KAPHA… el niño agua.

Elementos

-El agua y la tierra son los responsables de dar estructura y estabilidad.

Descripción

-Las personas de esta constitución son estables, prácticos y serenos. Por lo denso de sus elementos, son más lentos en el movimiento y más suaves.

Características

-Los cuerpos son más robustos y con huesos más grandes y duros. También tienden a tener ojos grandes y brillantes, en general negros, una nariz ancha, piel de “porcelana”, unas gruesas y cabello abundante y lustroso , piel lubricada.

-Tienen un excelente sistema inmune, tienden a tener gripas y alergias, a retener líquidos y a sentirse pesados.

-Van una vez al día al baño. Su apetito es regular y estable, pueden estar sin comer. Toman poco agua.

-Difícil bajar de peso y facilidad para engordar, extremidades frías. Prefieren el clima y los alimentos calientes.

-Duermen mucho, no se despiertan, y necesitan +8 horas para sentirse bien.

-Tardan más en captar los conceptos, pero una vez que los comprenden no los olvidan. Excelente memoria a largo plazo.

Emocionalmente

-La gente Kapha es tranquila, paciente y amorosa, en balance, son leales, comprometidos y estables. En desbalance son tercos y sin voluntad para enfrentar retos. Les cuesta exteriorizar y expresar emociones. No se enfadan con facilidad, pero cuando lo hacen se enfadan de verdad y mucho. Pueden ser rencorosos.

CONSEJOS PARA NIÑ@S KAPHA

-Reduce alimentos que causan moco como leche fría, queso, fruta muy dulce y edulcorantes, alimentos procesados ​​y enlatados

-Promueve que ejercicio aeróbico diariamente

-Enséñale a realizar la limpieza nasal con un Jalneti, para eliminar la mucosidad que se acumula durante la noche

-Proporciona sabores picantes en las comidas, como el jengibre, el ajo, la cebolla y el rábano.

-Usa aromaterapia estimulante

-Elige colores vivos para su cuarto y ropa como amarillo, rojo y naranja.

Los mismos consejos puedes aplicarlos a tu vida y descubrir lo que es vivir en armonía.

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Alejandra Echeverría

Terapeuta Ayurveda, Directora fundadora Spanda Ayurveda.

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IN spanda_ayurveda
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Referencias:

https://mamaayurveda.blogspot.mx/2013/12/los-doshas-o-constituciones-que-son.html
http://www.escuelaayurveda.com/recursos/blog/ayurveda-y-el-estilo-de-aprendizaje-en-los-ninos
https://www.facebook.com/consentidohumanoinstitute/posts/452192568269424

 

¿CÓMO MANTENER LA CONEXIÓN DE TU PAREJA CON UN BEBÉ EN CASA?

Roxana tuvo a su bebé hace tan solo un par de semanas. Está agotada porque casi no duerme y pasa su tiempo cuidando y amamantando a su bebé. De pronto recibe un mensajito en su celular enviado por su esposo que dice: “no dejo de pensar una décima de segundo en nuestro hijo”. En ese momento ella irrumpe en llanto totalmente desconsolada. Ama a su hijo y a su esposo, agradece que el piense en el hermoso ser que ha llegado a su vida, pero también se pregunta: ¿quién piensa en mi?

Si la mamá o el papá siente que ha pasado a segundo plano y que su bebé se ha convertido en el centro de atención, ¿cómo mantener la conexión de pareja después de que ha nacido el bebé?

La instructora de yoga Sat Kirpal Kaur Khalsa, señala “aunque la mujer pasa por muchos cambios físicos, emocionales, psicológicos y mentales durante el embarazo, el niño que llega debe de ser visto como un producto de la relación y no darle preferencia sobre la misma. Muchos matrimonios, un 40% de ellos terminan por esta causa. Un bebé es un regalo de Dios”.

La especialista en temas de post-parto, Glenda Furszyfer, señala que “es importante comprender que los primeros meses después de que ha nacido el bebé son sumamente demandantes sobre todo para la madre, y que la naturaleza de alguna manera se asegura de que la madre no abandone a su hijo, creando un mecanismo llamado fusión emocional, mediante el cual mamá y bebé se perciben como una misma persona, están fusionados. Lo importante es saber que esto es normal y saludable y mantener el diálogo abierto, poder expresar las necesidades y sentimientos propios con la pareja, saber que es un periodo de transición, y de reacomodo en el que poco a poco se pueden ir buscando pequeños espacios para compartir en pareja de manera más casera, quizás no tan “social”, ya sea con el bebé presente o bien cuando éste duerma. Es aconsejable explorar maneras diferentes de intimar, de estar juntos, de conectarse.”

A continuación te comparto algunas sugerencias para que puedas reconectar con tu pareja:

  1. Hagan un espacio en su agenda para ustedes. Muchas veces la inercia los lleva a pasar mucho tiempo realizando las tareas que requiere el bebé y las tareas del hogar. Al menos dense 15 minutos 3 veces a la semana para cenar juntos o tomar un té y compartir sus sentimientos. Lo más importante es que durante este tiempo traten de hablar de otras cosas que no tengan que ver con el bebé. No son solo padres del bebé, los dos tienen sus propias necesidades  esperanzas y temores. No pretendan que todo va bien, cuando no va bien. Sean honestos con sus sentimientos.
  2. Organicen una cita fuera. Aunque sea un par de horas, traten de darse un tiempo para salir fuera de casa. Ya sea que vayan al cine, a tomar un café o a caminar al parque. Pueden contratar a una enfermera o pedirle a un familiar cercano que los ayude a cuidar al nuevo integrante de la familia. Es muy probable que la madre tenga menos ganas de salir y dejar al pequeño en casa, sin embargo, él como padre, debe tratar de convencer a su esposa de salir. Aunque al principio le cueste trabajo, una vez que ella este fuera, se lo agradecerá y será un muy buena manera para que retomen el vínculo como pareja.
  3. Dale un masaje a tu pareja. Durante los primeros meses, es muy posible que ambos estén muy cansados y que el deseo sexual disminuya. Si es así, al menos busquen un espacio para consentirse mutuamente. Ofrézcale a su pareja un masaje de pies y aprovechen el tiempo para abrazarse y acariciarse. Esto eventualmente incrementará el deseo sexual.
  4. Dile a tu pareja cuánto la quieres. Aunque no lo creas, en estos momentos los pequeños detalles hacen una gran diferencia. Enviar un mensaje con una frase como “me encanta como te ríes”, o quizás comprarle una flor o unos boletos para ir al teatro, ayudarán a reactivar su relación de pareja.
  5. Cada uno tenga un espacio personal. Si centran toda la atención en el bebé, y no tienen espacio para hacer cada uno sus cosas, a la larga puede tener un efecto negativo en su relación de pareja. Fijen un horario para turnarse y realizar las labores del bebé, de tal modo que cada uno tenga un espacio para si mismo, para ordenar sus cosas, charlar con un amigo o tomar una caminata a solas.
  6. Antes de reaccionar, respira. Adicionalmente, Glenda Furszyfer sugiere que “un buen ejercicio es tomar una inhalación profunda antes de dejarse llevar por el impulso y pensar por un momento sobre lo que usted cree que puede necesitar su pareja de ti en este momento, ponerse en el lugar del otro. También señala que en el momento de dialogar, es importante recordar el hablar desde uno mismo, en lugar de culpar al otro, ya que cuando uno habla desde sus sensaciones, está nombrando algo inobjetable, en lugar de culpar a la otra persona.

Meditación para reconectar con tu pareja

 Ambos tomen una postura cómoda, sentándose sobre un tapete con las piernas cruzadas. Permita que sus rodillas se toquen y tómense de las manos. Ahora ambos reclínense hacía atrás tan lejos como les sea cómodo. Cierren sus ojos. Inhalen y exhalen de forma muy larga y profunda a través de la boca. Cuando inhalen repitan en silencio el sonido Sat y cuando exhalen repitan en silencio el sonido Naaaam. Continuen por 3 minutos y luego regresen al centro. Pueden besarse una vez terminado el ejercicio.  Está meditación es recomendada por la instructora Gurumukh Kaur Khalsa.

Bibliografía recomendada: “La maternidad y el encuentro con la propia sombra”. Laura Gutman.

 

Por Lu Botello

 

Sitios de interes.

www.partohumanizado.org

www.yoga.com.mx