Salud emocional en el postparto

Por Michelle Dondich

Cuando una mujer se embaraza, su salud física y la de su bebé pasan a primer plano, dejando atrás la aún igual de importante salud mental de la mamá.

En nuestra imagen habita la idea de una maternidad sencilla, un bebé dormido plácidamente o que nos ve y levanta las manitas de emoción. Es tan maravillosa nuestra imagen que viene casi casi ambientada con sonido de pajaritos y música. Todos nuestros familiares llenos de ilusión esperando la llegada de este nuevo ser que completará un espacio único en la creciente familia. Pero nadie nunca habla de la realidad de la maternidad. No hablan acerca de los partos complicados, de bebés prematuros y salas de cuidados intensivos neonatales. No hablan de las horas sin dormir, del llanto desconocido de un ser que depende de nosotras, de las dificultades de la lactancia y otras muchas cosas que pueden o no presentarse en esta etapa en la que nos convertimos en madres o incluso, cuando llega un nuevo miembro a una familia ya formada.

No digo que la maternidad no puede ser maravillosa pero no debemos dar por hecho que todo es nubes rosas y una felicidad absoluta.

Por esto es de suma importancia atender antes que nada, las necesidades emocionales de la nuevas mamás. Hay que entender y reconocer los signos de un baby blues, de la depresión post parto y del estrés post traumático para así poder recibir la ayuda que se merecen, sanar y poder prevenir futuras complicaciones tanto en mamá como en bebé y papá.

“Las madres son el engrane principal en el cual el resto de la familia gira, si este engrane no funciona adecuadamente los otros engranes tampoco lo harán…. por eso primero y ante todo está la salud integral de la mamá, por que si ella no está bien- tampoco lo estará su familia”

www.gaiaeducacionperinatal.com
Facebook/ Gaiaperinatal
Instagram/Gaiaeducacionperinatal

Sabemos que educar a nuestros hijos es todo un reto, por eso Mother´s Day es un evento en donde más de 35 especialistas te darán las herramientas para que formules una estrategia efectiva para educar a tus hijos y que ellos crezcan sanos, responsables y felices.

Mother´s Day se llevará a cabo el Sábado 4 de Mayo de 2019 en el Hotel Westin Santa Fé de la ciudad de México de 9:00 a 18:30 horas.
Están invitados papás, mamás, abuelitos, maestros y todos aquellos interesados en su bienestar personal y en aprender las herramientas más actuales sobre paternidad consciente.
Compra aquí tus boletos, el cupo es limitado.

¡INSCRÍBETE!

COMPRA AQUÍ

Detrás de cada mamá feliz, hay una estrategia de maternidad.

Por Ana Paola Villegas – Mamá Gallina

¿Por qué la maternidad también debe ser estratégica?

Escogemos todo: la carrera que vamos a estudiar, tu novio, casarte o no, pero la maternidad sigue siendo algo que hacemos sin pensar ni planear. No nos cuestionamos ni platicamos con nuestro esposo sobre finanzas, sobre el cuidado de los hijos, sobre la educación de los hijos, ni tampoco sobre qué pasaría si el Plan A que todas tenemos, no funciona. ¿Qué pasa si pierde su trabajo? ¿Qué pasa si hay un divorcio? ¿Cómo podemos como mujeres protegernos y tener un Plan B? La cantidad de riesgo y descontento entre las madres es alarmante y mucho tiene que ver con la falta de planeación y la falta de estrategias para poder tener la maternidad que TODAS merecemos.

En esta plática saldrás con herramientas que te ayudarán desde poder comunicarte amorosa y asertivamente con tu pareja hasta saber cuales son tus prioridades y metas reales y cómo lograr un balance. No hay un solo camino, pero todas podemos llegar a un lugar donde nos sintamos seguras, satisfechas y en paz.

Sabemos que educar a nuestros hijos es todo un reto, por eso Mother´s Day es un evento en donde más de 35 especialistas te darán las herramientas para que formules una estrategia efectiva para educar a tus hijos y que ellos crezcan sanos, responsables y felices.
Mother´s Day se llevará a cabo el Sábado 4 de Mayo de 2019 en el Hotel Westin Santa Fé de la ciudad de México de 9:00 a 18:30 horas.
Están invitados papás, mamás, abuelitos, maestros y todos aquellos interesados en su bienestar personal y en aprender las herramientas más actuales sobre paternidad consciente.
Compra aquí tus boletos, el cupo es limitado.

¡INSCRÍBETE!

COMPRA AQUÍ

Kinesiología para niños

La kinesiología es un fantástico tratamiento natural para los niños que trabaja con la sabiduría innata que tiene el cuerpo para sanarse a sí mismo.

Es un tratamiento suave y seguro que puede ‘hablarle’ al sistema de tu hijo para determinar y liberar bloqueos que inhiben su energía natural, su salud y su felicidad.

El movimiento es la base del aprendizaje de los niños para desarrollar conocimientos y nuevas capacidades.

Sin embargo, muchos bloqueos de este aprendizaje dificultan el moverse de manera equilibrada y, en particular, cuando nos sentimos inseguros ante la novedad. Por ello, la kinesiología ayuda a reiniciar los movimientos bloqueados para conectar la mente y el cuerpo.

A los niños pequeños, con frecuencia les resulta difícil comunicar con precisión lo que están sintiendo o pensando.

La kinesiología permite comprender los factores estresantes del niño así como sus reacciones a ciertas actividades.

Además, ayuda a cambiar emociones, pensamientos y comportamientos en los niños, de manera que puedan encontrar el equilibrio en su vida diaria y puedan seguir adelante sintiéndose mucho mejor.

Con la kinesiología se pueden abordar temas como:

  • concentración
  • enuresis nocturna
  • berrinches y problemas de comportamiento
  • ansiedad y depresión
  • dificultad para conciliar el sueño
  • fobias
  • confianza y autoestima
  • alergias e intolerancias

Es importante que nuestros hijos vivan en equilibrio y puedan desarrollar todo su potencial para convertirse en personas libres y seguras de sí mismas.

Por este motivo, la kinesiología puede ayudar a contribuir en el bienestar de nuestros pequeños.

Debemos tener en cuenta, además, que todo está conectado y que las emociones y pensamientos de los padres pueden afectar a nuestros hijos, pues sus propias emociones, hábitos y limitaciones suelen estar estrechamente relacionadas con las situaciones que estemos viviendo los propios padres.

Es decir, que en alguna ocasión, no siempre, tendremos que responsabilizarnos y aceptar que lo que le sucede a nuestro hijo es que está somatizando lo que nos sucede a alguno de los padres o a ambos.

Así, con la kinesiología podremos aumentar la confianza de nuestros pequeños, aprender a gestionar las emociones, manejar el estrés de la escuela y del hogar, estimular la creatividad, mejorar la concentración y atención en clase, evacuar los miedos para tranquilizarse, encontrar un sueño apaciguado y fomentar la autonomía, entre otros.

La kinesiología es recomendable para niños de cualquier edad y condición, desde pequeños hasta adolescentes.

También puede ayudar a las futuras mamás a comunicarse con su bebé en el útero. Incluso a los propios padres nos pueden venir bien varias sesiones para ayudar a nuestros hijos.

Si crees que es para ti y que podrías beneficiarte de esta terapia, es importante buscar siempre un buen profesional y ponerse en manos de un experto cualificado.

Por Davinia Velasco

Matrescencia, el nacimiento de una mamá

El embarazo y la maternidad son siempre una gran alegría para la recién estrenada mamá, pero también es una realidad que la mayoría de mujeres llegan a experimentar sentimientos de culpa, decepción, frustración e incluso miedo ante esta nueva etapa. Pareciera que estamos atravesando una segunda adolescencia, y no es casualidad que estas etapas sean muy similares, pues ambas son fases de la vida en las que la transformación del cuerpo y el cambio hormonal conducen a un trastorno en la manera en la que una persona siente emocionalmente y en cómo encaja en el mundo. Así, convertirse en madre es casi un cambio de identidad y uno de los cambios físicos, mentales y emocionales más importantesque podemos experimentar en nuestra vida.

En 1973, la antropóloga Dana Raphael, en su trabajo sobre la transición a la maternidad, nombró ‘matrescencia’ a esta etapa. A día de hoy, el proceso de convertirse en madre todavía no ha sido muy estudiado por parte de la comunidad médica, que se ha centrado más en investigar el desarrollo del bebé. Sin embargo, es importante validar, estudiar y dar a conocer también la historia de la mujer, además de cómo nuestra psicología afecta a la crianza de nuestros hijos.

La matrescencia es profunda, pero también muy difícil. Y eso es lo que lo hace humana. Es muy complicado relajarse cuando eres responsable de una criatura tan cambiante y vulnerable, y tu cuerpo y tus hormonas están en constante cambio. Es normal sentir ambivalencia en el proceso cuando tenemos tan poco tiempo y energía para cuidar de nosotras mismas, pues aún seguimos siendo un ser humano, y nuestro cerebro y nuestro cuerpo continúan enviándonos señales habituales para que nos cuidemos: dormir, comer o ir al baño (sin mencionar hacer ejercicio, socializar, tener relaciones sexuales, disfrutar de nuestra vida profesional, espiritual e intelectual y nutrir nuestras relaciones). Es por eso que una gran mayoría de mamás se encuentran en una situación difícil, en una batalla emocional, mientras intentan descubrir cómo cuidar de sí mismas y de las necesidades de su bebé al mismo tiempo. Pero si entendemos mejor nuestras emociones, podemos tener más control sobre nuestros comportamientos. Así, incluso si estamos permanentemente centradas en el bebé, comprender la psicología de la mujer durante el embarazo y el posparto, puede ayudar a promover una crianza más saludable, ya que las madres con mayor conciencia de su propia psicología pueden ser más empáticas con las emociones de sus hijos.

Conocer los desafíos de la matrescencia normalizará y validará cómo se sentirán las nuevas madres, por ello es importante tener en cuenta:

  • El nacimiento de un bebé es también el nacimiento de una familia. Con su llegada aumentan las responsabilidades y las tareas de ambos miembros de la pareja, cosa que puede generar tensiones y desacuerdos en la relación familiar.
  • La ambivalencia, ese sentimiento que surge como consecuencia del acto entre dar y recibir. La maternidad no es una excepción y si bien una mamá no quiere separarse de su bebé, a su vez siente que necesita espacio y tiempo para ella misma, sus necesidades y su recuperación tras el parto. Esta ambivalencia no es fácil, y mucho menos cuando aún no se ha normalizado y sigue siendo un tema tabú del que nadie habla. Por eso es importante aprender a tolerarla e incluso a sentirse cómoda con ella.
  • Las expectativas. Para cuando llega el bebé, una mujer ya ha creado durante su embarazo una historia ficticia sobre su bebé basándose en las experiencias de otras madres y sobre todo de los medios de comunicación: bebés que duermen plácidamente en sus cunitas, mamás arregladas y con la casa recogida y limpia… Así, la futura mamá se involucra emocionalmente y de tal manera con esta historia, que después la realidad provoca una gran decepción si ésta no tiene nada que ver con lo esperado.
  • Los sentimientos de culpa y vergüenza que surgen cuando tenemos en la mente a la mamá ideal, aquella que siempre está alegre y feliz y antepone las necesidades de su bebé a las suyas. Intentar estar a la altura de esa madre es imposible, porque se trata de una fantasía, resultado de compararse con un estándar irreal e inalcanzable.

Aún son muchas las mujeres que se culpan o sienten vergüenza al hablar abiertamente sobre sus experiencias en esta etapa por temor a ser juzgadas. Y este tipo de aislamiento social puede incluso desencadenar la depresión posparto. La mujer se siente perdida entre la mujer que era antes de la maternidad y la que es ahora, creyendo que no debería sentirse así cuando en realidad esta incomodidad es absolutamente normal. Aún recuerdo cuando una buena amiga me dijo: “Cuando tuve a mi hija, me dio la sensación de que la vida de los demás, incluida la de mi marido, seguía siendo la misma, menos la mía”. Y es que como dice Rajneesh: “El momento en el que nace un bebé, también lo hace una madre. Nunca antes había existido. Ser madre es algo completamente nuevo”. El hecho es que todo cambia. No existe el ‘volver a’, porque ahora todo es diferente para la recién estrenada mamá. Cuerpo, mente, corazón y alma… nunca más serán los mismos. 

Alcemos la voz, creemos tribu, hablemos más de ello en las clases de preparación al parto, en los grupos de lactancia, con nuestras parejas y familiares. Esto ayudará a las nuevas mamás y a quienes las rodean a reconocer que, si bien la depresión posparto es una manifestación extrema de la transición a la maternidad, incluso aquellas que no la padecen, podrían estar experimentando una transformación parecida, completamente normal. Conocer las causas de la angustia y sentirse cómoda al hablar de ellas con otras personas es fundamental para adaptarse a esta nueva etapa de la vida.

Por Davinia Velasco

Reconociendo nuestra maternidad

La maternidad consciente es un llamado para reconocer y nombrar los desafíos con los que nos enfrentamos a diario cuando intentamos estar presentes: reconocer nuestras propias frustraciones, inseguridades y defectos, incluso nuestros sentimientos más oscuros y destructivos así como las ocasiones en las que nuestros hijos nos hacen sentirnos abrumadas y desarmadas.

Realizar esta tarea de reconocimiento es un gran reto. Y es que, de algún modo u otro, somos producto y prisioneras de los eventos y circunstancias que se dieron en nuestra propia infancia. Puesto que esta moldea considerablemente la forma en la que nos vemos a nosotras mismas y al mundo, nuestras historias moldearán inevitablemente la visión que tengamos sobre nuestros hijos y ‘lo que merecen’, es decir, cómo deberían ser cuidados y educados.

Como madres, tendemos a mantener muy arraigada esta visión de la maternidad, sea la que sea, y de manera inconsciente, como si nos encontráramos bajo un hechizo. Pero solo cuando somos conscientes de una nueva manera de pensar, podemos recurrir a lo que fue de ayuda y positivo en ese entonces, y crecer más allá de esos aspectos que quizás llegaron a ser destructivos y limitantes.

Una parte importante del proceso es vernos a nosotras mismas con amabilidad y compasión. Esto incluye ver y aceptar nuestras limitaciones, nuestros apegos y nuestros fallos, y trabajar con ellos lo mejor que podamos. Siempre podemos empezar de cero, en este mismo instante, incluso en los momentos de mayor desespero. Cada momento es un nuevo comienzo, una nueva oportunidad para sintonizar, abrirse, ver, sentir y conocernos de nuevo y de manera más profunda a nosotras mismas y a nuestros hijos.

El amor por nuestros hijos se expresa en la forma en que nos pasamos el pan en la mesa, en darnos los “buenos días”, en la comprensión que ofrecemos o en los momentos que pasamos a diario con ellos, y no solo con ese viaje a Disneyland París. El amor se expresa dando amor con nuestras acciones. Así que tanto si estamos pasando por un mal momento o por los mejores, en un día concreto o un momento concreto, la calidad de nuestra presencia será determinante para demostrar el amor por nuestros hijos y por nosotras.

La maternidad es  una responsabilidad divina: las mamás somos protectoras, educadoras, guías, compañeras y fuentes de amor y aceptación incondicional. Y si somos capaces de mantener esto en mente y llegar a un grado de conciencia plena durante los años que criemos a nuestros pequeños, nuestras elecciones como madres serán mucho más acertadas y lo más probable es que no solo hagamos lo que es mejor para nuestros hijos sino que también podremos desvelar y conocer, quizás por primera vez, lo mejor y lo más profundo de nosotras mismas.

Por Davinia Velasco

Cómo ayudar cuando nace un nuevo bebé

Los días y las semanas siguientes a la llegada de un bebé pueden ser algo abrumadores tanto si eres mamá primeriza como si ya tienes hijos: querer tenerlo todo en orden como antes, cuidar de la familia o sobrellevar los altibajos de las hormonas del posparto no es tarea fácil. Y si bien las visitas siempre traen las mejores intenciones, muchas veces no nos proporcionan la ayuda que realmente se necesita.

Por si fuera poco, parece que hoy en día no se valora el tiempo y el espacio que una mamá necesita para descansar y recuperarse del parto. En mi caso lo dejé claro mucho antes. Las constantes quejas de amigas que habían sido madres sobre las visitas inesperadas justo cuando el bebé se acababa de dormir me hicieron adelantarme a las circunstancias: “nada de visitas los primeros días”. Y aunque me esperaba algún que otro enfado por parte de familiares y amigos, finalmente me sorprendió la comprensión con la que aceptaron mi decisión. Sinceramente, esto me facilitó sobremanera el descanso y me ayudó a conectar mucho más con mi bebé durante las primeras semanas.

Cuando traemos al mundo a un bebé, realmente necesitamos y merecemos toda la ayuda posible. Si las visitas se dan para brindar ayuda y apoyo en los días y semanas posteriores al nacimiento de un nuevo bebé, ayudaremos a que la mamá se sienta amada y cuidada, y quizás evitemos los sentimientos de soledad e incluso la depresión postparto.

¿Y cómo podemos colaborar? Si alguna amiga o familiar ha tenido un bebé recientemente y quieres visitarla pero no estás segura de cuál es la mejor manera de ayudar, estas simples pero importantes sugerencias le permitirán tener el tiempo y el espacio que necesita para descansar y recuperarse.

Llévale la comida de todo un día

Esta es la ayuda más común y definitivamente es super necesaria y muy valorada. No tener que preocuparnos por el almuerzo o la cena nos quita un gran peso de encima. Cualquier comida que no se tenga que preparar o cocinar seguro que nos sabe especialmente bien, sobre todo si después de comer no nos espera una cocina llena de trastos por fregar. Una buena opción sería coordinarse con varias amigas para cocinar por varias semanas y prepararle el menú diario a la recién estrenada mamá.

Cuida de sus hijos mayores

Ofrecerse para cuidar a los niños mayores es una gran ayuda porque a menudo la parte más abrumadora de tener un bebé es combinar las necesidades de los niños mayores con las del recién nacido. Puedes invitar a los niños a tu casa o llevarlos al parque para darle un poco de tiempo a mamá. También puedes ofrecerte a cuidarlos en su casa mientras ella sale y hace recados con el bebé. Si optas por esta opción, sigue leyendo para ver cómo puedes ayudar mientras estás ahí.

Ayúdale con las tareas del hogar

Para algunas personas, esto puede ser algo incómodo, pues nos da un poco de apuro. Pero tratar de cuidar de un bebé o varios niños a la vez en medio de una casa desordenada o sucia es algo estresante y agobiante. Por eso, estaría bien ayudarle con la limpieza de la casa haciéndole saber que no nos importa el estado en el que se encuentra (todas nuestras casas están desordenadas y fuera de control a veces, ¿no? ). Lavar los platos, limpiar la cocina, aspirar el suelo, quitar el polvo, poner una lavadora u ordenar los juguetes son tareas que podemos hacer y que se van a valorar muchísimo.

Hazle la compra 

Si vamos a comprar o a hacer recados, podemos preguntarle si quiere que compremos algunas cosas para ella. Te aseguro que apreciará no tener que preocuparse por salir a comprar con sus hijos.

No presumas de tu propia experiencia

O de la de tu hermana, tu mejor amiga o cualquier otra madre que conozcas. No es momento para ponerse a contar la fantástica historia sobre cómo tu bebé dormía como un ángel desde que nació o que nunca lloró. ¿Ves las ojeras que tiene, su pelo sucio y su cansancio? Esta mujer no quiere escuchar nada de eso.

Escúchale

Pregúntale cómo está. Es posible que no tenga ni idea de si lo está haciendo bien o mal, puede que tenga depresión posparto, que no se sienta vinculada a su bebé como cree que debería, etc. No supongas que está completamente feliz.y deja que hable todo lo que quiera

Tu amiga estará muy agradecida de saber que te importa. Apreciará el hecho de que le recuerdes que todavía es un ser humano, no solo una madre.

Por Davinia Velasco

Nosotras no somos nuestros hijos

Los hijos son un regalo de la vida: nos llenan de alegría, de amor, de energía y de color incluso en los días más difíciles y pueden cambiar nuestro estado de ánimo con tan solo una sonrisa. Sus emociones positivas son tan grandes, que no podemos evitar contagiarnos de ellas.

Sin embargo, sus emociones negativas también son fuertes, por lo que la ira o la frustración pueden llegar a ser realmente un desafío e increíblemente agotadoras cuando intentamos controlarlas. Y tengo que decirte, que a pesar de ser pequeños e indefensos, nuestros hijos son seres separados de nosotras y como tales, no podemos controlar sus emociones, sino solamente acompañarlas.

Sé que esto puede resultar difícil de encajar para los padres que desean planificar la vida de sus hijos. Sin embargo, creo que es nuestro deber brindarles el mejor ambiente familiar posible, donde se puedan sentir seguros, amados e inspirados a crecer, soñar y ser mejores personas. Llenar nuestro hogar de positivismo y amor para que puedan ser quienes deseen ser y puedan contribuir con sus talentos y pasiones al mundo, debe ser nuestra prioridad.

Muy a menudo nos sentimos tentadas de usar a nuestros hijos para cumplir nuestros propios sueños. A mí misma me ha pasado y como buena piscis, aun fantaseo a veces con la idea de apuntar a mi hija a clases de equitación o a una escuela de arte. Sin embargo, rápidamente aterrizo y sé y entiendo que la cosa no funciona así: necesitamos verles como lo que son, seres independientes a nosotras, con sus propios sueños y talentos, que pueden ser muy diferentes a los nuestros.

Es posible que nos resulte difícil que nuestros hijos no vean el mundo de la misma manera que nosotras, pero tenemos que entender que nosotras ya llevamos muchas experiencias y maletas acumuladas que nos han hecho ser quienes somos y ver el mundo como lo vemos. ¿Y si en vez de tratar de cambiarles a ellos, aprovechamos esta oportunidad que se nos brinda para cambiar, mejorar y sanarnos a nosotras mismas?

Adoptar la compasión y la aceptación nos ayudará a que la crianza y la maternidad sean mucho más sencillas. Aceptemos a nuestros hijos como son y aprendamos de ellos, permitiendo que nos inspiren y nos ayuden a ver las cosas de otra manera, pues del mismo modo que estamos aquí para ayudarles a crecer, ellos también nos han elegido para ayudarnos a nosotras. La maternidad es nuestra segunda oportunidad para llegar a ser quienes vinimos a ser.

 

Por Davinia Velasco

10 hábitos saludables para niños

Nuestros hijos reciben de nosotras mucho más que nuestros genes y los hábitos son un claro ejemplo, tanto los buenos como los malos. Si empezamos a inculcarles buenos hábitos desde que nacen, definitivamente nos ahorraremos muchísimo estrés y trabajo extra. Sin embargo, la batalla no está perdida si comenzamos algo más tarde. Si este es el caso, debemos tener en cuenta que se necesita tiempo y paciencia, ya que el cambio de hábitos no se da de la noche a la mañana. Si nosotras mismas nos ceñimos a un estilo de vida saludable, demos por hecho que nuestros hijos tarde o temprano nos imitarán. Cuidar de su salud y enseñarles a seguir algunos hábitos saludables es esencial para criar niños fuertes y sanos. Así que aquí te dejamos algunos consejitos.

1. Cinco o más colores cada día

Todos los colores vivos de las frutas y las verduras tienen efectos súper saludables en nuestro cuerpo. Cada color tiene un efecto distinto, por lo que es muy recomendable comer una variedad de colores diferentes cada día. Si podemos ofrecerles la oportunidad de cultivar ellos mismos los alimentos que van a comer, ¡aumentaremos aun más las posibilidades de que los prueben!. Por eso, cultivar hierbas y verduras en casa es tan divertido además de que les enseña de dónde proceden los alimentos. ¡No te imaginas lo bien que les saben si los han recolectado ellos mismos!.

2. Beber mucha agua

Intenta que el agua sea la bebida que eligen a la hora de la comida, y guarda los zumos (¡siempre, siempre, siempre naturales!) para contadas ocasiones, no para cada día. A pesar de que los zumos tienen nutrientes valiosos y les proporcionan un chute de energía para permanecer activos, todos los niños deberían optar por beber agua siempre que tengan sed. Adelántate a los imprevistos, y lleva siempre contigo un par de botellas de agua para que la sed no os pille de sorpresa. Explícales por qué el cuerpo necesita agua para crecer, jugar y aprender, ¡te sorprenderá lo rápido que absorben la información!

3. Escuchar al estómago

A pesar de que los niños nacen con la capacidad de parar de comer cuando están llenos, siempre nos preocupa si nuestros pequeños han comido lo suficiente o los alimentos correctos, anulando con frecuencia este mecanismo regulador innato en ellos. Enséñales a escuchar a su estómago y a preguntarse: “¿Estoy lleno?”. El objetivo es enseñarles a ser conscientes de las muchas señales que reciben para querer comer, incluso cuando no tienen hambre. El hecho de que estén en el cine o pasen por delante de un puesto de comida en el centro comercial, ¿les hace tener hambre? ¿realmente la tienen? Dales la oportunidad de desarrollar y mantener su capacidad de sentirse ”llenos” dejándolos decidir cuándo parar de comer.

4. Comer despacio

Comer despacio es una buena forma de enseñarle a los niños que el estómago necesita un tiempo para mandar el mensaje al cerebro de que está lleno. Muchas serán las veces que queramos que coman rápido sin tardarse horas, pero es mucho más importante que aprendan a ir más despacio y a masticar su comida. A su vez, lo mejor es sentarnos todos a comer en familia, pero si no es posible, intenta convertir en un hábito el sentarte a la mesa con ellos. Hablarles mientras comen convierte este momento en una actividad agradable y social. Además, es difícil hablar con la boca llena, ¡por lo que se verán motivados a comer más lentamente!

5. Sentarse a la mesa a comer 

En un día hay tiempo para trabajar, para jugar, para descansar y para comer. Sin embargo, a menudo ese tiempo para comer se pierde sin darnos cuenta: cenamos viendo la tele, engullimos la comida en nuestro puesto de trabajo y vamos tirando de snacks (la mayoría de las veces, poco saludables) para ir matando el gusanillo. Enseña a tus hijos a concentrarse en la comida cuando sea la hora de comer. Esto conlleva comer a determinadas horas y sentarse para comer sin distracciones, como mencionábamos en el punto anterior. No solo reduce el tener que recurrir a los snacks sino que también les enseña habilidades sociales, como modales en la mesa, cómo usar los cubiertos o esperar turno para hablar.

6. Snacks saludables 

¿Cuántas veces has visto a tu hijo mirar en la nevera y decirte que no hay nada para comer, a pesar de estar llena de comida? Hoy en día, estamos tan acostumbrados a tener a mano patatas fritas o galletas de chocolate cuando queremos picar algo, que eso es lo único que vemos en nuestra cocina. Pero este tipo de snacks tienden a ser bajos en nutrientes y altos en calorías. Por eso, lo mejor es llenar la despensa de fruta, palomitas, frutos secos o yogurt natural. 

7. Mantenerse activos

El ejercicio regular, tanto si es un deporte organizado como juego libre, es un hábito de vital importancia para inculcarle a nuestros hijos. Los mantiene en forma, construye huesos fuertes, tonifica los músculos, quema energía y les ayuda a mantener un peso saludable. La tele, los ordenadores, los videojuegos y las horas que pasan haciendo deberes conspiran para tener a nuestros hijos sentados, en vez de jugando. En esta sociedad sedentaria en la que vivimos, es más importante que nunca inculcar a los más pequeños el hábito de moverse. Aquí tienes varias ideas: salir en bicicleta juntos, ir caminando al colegio o a comprar, limitar las horas de televisión y ordenador, o salir a patinar, a nadar, o al parque a jugar.

8. Cepillarse los dientes

Mientras más mayores, más difícil será que se acostumbren a mantener una rutina de limpieza bucal, así que debemos asegurarnos de que desde bien pequeñitos, se cepillan los dientes tres veces al día para evitar caries y otras enfermedades bucales.

9. Dormir lo suficiente

Aunque quizás es demasiado difícil que entiendan los beneficios de dormir lo suficiente, puedes explicarles cómo el hecho de dormir les recarga de energía y ayuda a que su cuerpo y cerebro descansen. Los niños con edades comprendidas entre los 5 y 12 años, requieren de unas 10 u 11 horas de sueño por la noche para mantenerse sanos y descansados. Es importante que mantengan siempre el mismo horario para irse a la cama, pues un patrón de sueño regular les ayudará a estar más atentos en clase, a estar de mejor humor durante el día y a fortalecer su inmunidad.

10. Mentalidad positiva

Para los niños es fácil desanimarse cuando las cosas no van como ellos quisieran. Ayúdales a aprender cómo adaptarse a cualquier situación de forma positiva cuando experimenten contratiempos enseñándoles la importancia de mantenerse positivos. Los niños también pueden beneficiarse del pensamiento positivo y de las buenas relaciones. Ayúdales a desarrollar una autoestima saludable y una mentalidad positiva enseñándoles que son encantadores, capaces y únicos, sin importar los desafíos con los que se enfrenten.

Y recordemos: las acciones hablan más que las palabras, por lo que es sumamente importante practicar con el ejemplo, el método más efectivo a la hora de enseñar.

 

Por Davinia Velasco

Cuidados de la madre en el post parto

Durante cientos de años seguir la cuarentena después de parir, ha sido recomendado por las medicinas tradicionales y alópatas. Inclusive la mujer que trabaja, goza de está prestación laboral. En la medida de los posible se recomienda que la mujer siga las siguientes recomendaciones durante los siguientes cuarenta días después del nacimiento de su bebé. Estos cuidados, además de ayudarle a reestablecer su equilibrio físico y mental, le permitirán tener una lactancia favorable y le procurarán bienestar en general.

  1. Descansar. Dormir cuando el bebé duerma. Aún cuando usted no pueda dormir profundamente, el hecho de estar relajada le ayudará a recuperar su energía poco a poco.
  2. Protegerse de las corrientes de aire frío. Aún aunque sea temporada de calor, trate de cubrir la zona del pecho para así favorecer la lactancia.
  3. Para favorecer la producción de leche, procure mantener una dieta rica en proteína y carbohidratos. La avena, la tapioca, las nueces y las almendras son muy recomendables. También los charales y los boquerones, ricos en proteína, calcio y Omega 3.
  4. De acuerdo a lo que indica el Dr. Gilberto Ramírez Bergerón, “la lactancia es un acto de paciencia y de fe”. No cuente las horas para que baje la leche y simplemente déle de comer a su bebé. El calostro, aunque casi invisible, es un alimento completo y suficiente para el recién nacido.
  5. Beba al menos dos litros y medio de agua de forma diaria.
  6. No haga dietas. Durante la lactancia, no es el mejor momento para hacer una dieta. Coma de forma saludable y nútrase bien. Evite la comida chatarra y enlatada y los azúcares refinados y harinas blancas.
  7. Manténgase relajada y evite hacer corajes o estresarse.
  8. Evite los alimentos irritantes como el chocolate, el picante, el alcohol y alimentos que puedan ocasionarle gases como la col, brócoli, calabaza, camote y fríjoles.
  9. Si usted desea incrementar la leche materna, remoje 10 almendras durante la noche en agua. En la mañana quite la piel y licuelas en una taza de leche de soya o de agua caliente. Añada una cucharadita de miel de abeja o dátil y una pizca de jengibre, cardamomo y azafrán. Beba 2 veces al día.
  10. Si usted tiene los pezones resecos, tome una cucharadita de aceite de castor y de masaje gentil en el pezón de adentro hacia afuera y alrededor del pezón. Hágalo en la noche y en las mañanas.
  11. Aunque muchos médicos opinan que ponerse una faja en la zona del abdomen, no necesariamente ayudará a recuperar la figura, las tradiciones de Oriente recomiendan que usted permanezca fajada por cuarenta días. Akasha Kaur, recomienda que antes de fajarse, se ponga el siguiente fomento en el vientre. Este fomento lo puede preparar cuarenta días antes del parto:
  • 3 ramas de romero
  • 1 lt. de alcohol de caña
  • 5 nueces de castilla
  • 1 cuadrito de alcanfor
  • 1 piedra de alumbre.

Poner los ingredientes en un recipiente de vidrio por 30 días antes del parto, untar en el vientre y luego vendarse.

¿Cómo puede ayudar el padre después del parto?

  1. Si su esposa no está lactando, déle el biberón nocturno a su hijo.
  2. Ayude a preparar el baño del pequeño, llenando la tina de agua y teniendo todo lo necesario para que juntos puedan compartir está experiencia tan relajante para su bebé.
  3. Cumpla con los caprichos de la recién mamá. Llévele flores o el postre que sea de su preferencia.

 

Información útil.

-Belly dance. Agora Lucis. Tel. 52 80 83 17

-Parto en agua. Dr. Gilberto Ramírez Bergerón. Tel. 52 02 00 27

-Yoga para embarazadas. www.yoga.com.mx

-Preparación para el parto. www.partohumanizado.org

-Asesoría durante la lactancia. www.lalecheleague.com

Bibliografía recomendada:

-Embarazo Feliz. Akasha Kaur. Editorial Alamah.

-Birthing from within. Pam England and Rob Horowitz. Partera Press.

 

Por Ana Paula Domínguez

5 Razones para hacer yoga en el embarazo

¿Sabías que el yoga es la disciplina de ejercicio que más se recomienda durante el embarazo, sin importar si llevabas una rutina previa o no?

La razón primordial es, que el yoga te ayudará a mantener el equilibro del cuerpo y la mente durante los cambios que se producen en este estado.

-Ayuda a reducir el estrés y aumenta la función inmunológica, de acuerdo con un estudio en el que mujeres embarazadas lo practicaron de la semana 16 a la 36, asistiendo a clases de 70 minutos dos veces por semana.

-Disminuye el dolor de espalda al mejorar la postura corporal.
Ayuda a dormir mejor, ya que es una actividad relajante que reduce la sensación de fatiga.

-Formas una conexión aún más fuerte con tu bebé, al hacer que te enfoques en tu respiración y de este modo te vuelves más consciente de tu cuerpo.

-Te ayudará a regular tu metabolismo, y no ganar kilos extras.

Además, el yoga no sólo ayuda durante el embarazo, sino que además te prepara para el parto, ya que otro estudio comprobó que ayuda a reducir el dolor durante el parto e incluso podría ayudar a reducir la probabilidad de tener cesárea…

 

Por Fredel Cojab
Instagram: @ashtangablonde