Energy Bites (Limón-Vainilla)

INGREDIENTES:

  • 3 scoops (90 g) de proteína de vainilla (de preferencia extraída de plantas)

  • 1/2 taza de avena

  • 1 cucharada de chia

  • 1/2 cucharada de endulzante granulado

  • 1 cucharadita de ralladura de limón

  • 6 cucharadas de jugo de limón

  • 6 cucharadas de agua (aproximadamente)

 

PREPARACIÓN:

  1. En un bowl mezcla la proteína, avena, chia, endulzante, ralladura de limón. Agrega el jugo de limón y el agua hasta que todo se incorpore. Debido a que cada proteína en polvo tiene una distinta absorción de líquidos es probable que tengas que agregarle más o menos agua.

  2. Haz bolitas con la mezcla y guarda en un tupperware en el refrigerador.

 

Por Ximena Rocha.

Fortalecer el vínculo con mamá a través del Yoga en Familia

¿Cuántas actividades extra escolares realizan tus hijos? De esas, ¿En cuántas participas? Y de esas participaciones, ¿Es siendo espectador o compartiendo el momento?

El ajetreo de la vida diaria no deja mucho tiempo libre, escuela, tareas, almuerzo y una vez más corre a otra actividad,¿Y en qué momento nos toca convivir?

Está comprobado que afianzar vínculos es importantísimo y es necesario buscar maneras de hacerlo en nuestro día a día, Yoga en Familia es una gran actividad para realizar ya que sus beneficios van mucho más allá de lo físico.

Claro que ayuda a fortalecer el cuerpo, mejora la coordinación y balance y todo esto tiene un reflejo en el estado mental pero, además, es la única actividad en la que puedes convivir con tus hijos como una alumna más.

Acá los mensajes, correos, redes sociales, consolas de videojuegos y todo tipo de pendiente puede esperar, este es un espacio solamente para ti y tu hijo.

¿Qué tiene de especial compartir con tu hijo una clase de Yoga?
¡Viven juntos el aprendizaje del otro! Eres parte de su proceso en vez de enterarte por calificaciones o juntas de maestros, ¿cuál es su desempeño? intercambian roles, escuchan juntos a su cuerpo, pueden ayudarse a sostener o profundizar en posturas y esto es hacerse parte de su crecimiento

¡Además recuerda que el Yoga es más allá que posturas! Intercambian experiencias, demuestran afecto y aprenden nuevas técnicas para manejar emociones, ¡juntos!

Y puedes llevar algunas herramientas de Yoga en familia, a tu convivencia diaria con tus hijos.

  1. ¿De qué color me siento ahora?- Coloreando una emoción puedo aceptarla, validarla y nombrarla para después con ayuda de alguna postura o técnica de respiración poder soltarla.
  2. La postura del día – Hoy me gustaría lograr (paciencia, disciplina, confianza, etc) y hacemos una postura que me ayude a sentir eso que quiero alcanzar. Puede ser antes de dormir o a primera hora del día antes de salir a la escuela.
  3. Altas y bajas – De camino a la escuela en el auto o de regreso de alguna actividad, aprovecha ese tiempo en el tráfico para abrir espacio a la comunicación: comparte una alta y una baja, ejemplo; mi baja del día es que se me hizo tarde y desayuné con prisa, mi alta del día es que encontré dinero en mi bolsillo y compré un chocolate. Si hoy no tienes dos altas, comparte dos bajas y lo mismo si no hay bajas.
  4. Pinta mandalas: antes de dormir puede ser difícil lograr bajar las revoluciones, es por eso que meter un momento zen antes de la cena puede ser buena idea. Pintar mandalas juntos es divertido y al mismo tiempo relajante. Te prepara para meterte a la cama en calma.
  5. Respiración de héroe/heroína- Antes de salir a la escuela, crea el hábito de respirar profundo hasta inflar tu barriga 3 veces en el marco de la puerta o en el auto antes de bajar. Lo mismo cuando cambien de actividad; esto aclara la mente, calma al sistema nervioso y podemos reaccionar de manera más inteligente a cualquier situación del día.
¡Vive una clase de Yoga en familia!

Te aseguro que una vez que la pruebes, querrás hacerlo siempre.

Disfruta de fortalecer el hermoso vínculo madre-hijo/a de manera divertida e inteligente en todos los niveles.

 

Jimena Patiño Martínez
Rainbow Kids Yoga
www.RainbowYogaTraining.com

Toma el control de tu vida

Por Vanessa Barreiro

Eres consciente de las cosas que haces todos los días y cuanto tiempo te toma hacer cada una de ellas?
Todas esas cosas que haces, te están llevando a tu finalidad última? A sentirte bien, a lograr lo que quieres?
Quiero que te preguntes si cada día te estás dando un tiempo para ti? Para hacer algo que te da felicidad o te hace sentir bien?

En mi plática te voy a ayudar a producir tu vida, a aprovechar y planear cada hora de tu día para que logres lo que realmente quieres con resultados reales.

Empieza por hacerte al hábito de usar una agenda. Cada mañana planea tu día o cada noche planea lo que tienes que hacer al día siguiente y ponle un número – de minutos, horas.
Que haces con tus tiempos muertos? Por ejemplo en el tráfico? En que puedes aprovechar esos tiempos?
Has una lista de que pudieras adelantar mientras estás en el tráfico?
Tomar una audio clase, hacer llamadas, escuchar un pod cast?
Todos tenemos 24 horas en nuestro día.

Aprovecha cada una de ellas por que lo único que no nos regresan y no vuelve es el tiempo.

Sabemos que educar a nuestros hijos es todo un reto, por eso Mother´s Day es un evento en donde más de 35 especialistas te darán las herramientas para que formules una estrategia efectiva para educar a tus hijos y que ellos crezcan sanos, responsables y felices.

Mother´s Day se llevará a cabo el Sábado 4 de Mayo de 2019 en el Hotel Westin Santa Fé de la ciudad de México de 9:00 a 18:30 horas.
Están invitados papás, mamás, abuelitos, maestros y todos aquellos interesados en su bienestar personal y en aprender las herramientas más actuales sobre paternidad consciente.
Compra aquí tus boletos, el cupo es limitado.

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Kinesiología para niños

La kinesiología es un fantástico tratamiento natural para los niños que trabaja con la sabiduría innata que tiene el cuerpo para sanarse a sí mismo.

Es un tratamiento suave y seguro que puede ‘hablarle’ al sistema de tu hijo para determinar y liberar bloqueos que inhiben su energía natural, su salud y su felicidad.

El movimiento es la base del aprendizaje de los niños para desarrollar conocimientos y nuevas capacidades.

Sin embargo, muchos bloqueos de este aprendizaje dificultan el moverse de manera equilibrada y, en particular, cuando nos sentimos inseguros ante la novedad. Por ello, la kinesiología ayuda a reiniciar los movimientos bloqueados para conectar la mente y el cuerpo.

A los niños pequeños, con frecuencia les resulta difícil comunicar con precisión lo que están sintiendo o pensando.

La kinesiología permite comprender los factores estresantes del niño así como sus reacciones a ciertas actividades.

Además, ayuda a cambiar emociones, pensamientos y comportamientos en los niños, de manera que puedan encontrar el equilibrio en su vida diaria y puedan seguir adelante sintiéndose mucho mejor.

Con la kinesiología se pueden abordar temas como:

  • concentración
  • enuresis nocturna
  • berrinches y problemas de comportamiento
  • ansiedad y depresión
  • dificultad para conciliar el sueño
  • fobias
  • confianza y autoestima
  • alergias e intolerancias

Es importante que nuestros hijos vivan en equilibrio y puedan desarrollar todo su potencial para convertirse en personas libres y seguras de sí mismas.

Por este motivo, la kinesiología puede ayudar a contribuir en el bienestar de nuestros pequeños.

Debemos tener en cuenta, además, que todo está conectado y que las emociones y pensamientos de los padres pueden afectar a nuestros hijos, pues sus propias emociones, hábitos y limitaciones suelen estar estrechamente relacionadas con las situaciones que estemos viviendo los propios padres.

Es decir, que en alguna ocasión, no siempre, tendremos que responsabilizarnos y aceptar que lo que le sucede a nuestro hijo es que está somatizando lo que nos sucede a alguno de los padres o a ambos.

Así, con la kinesiología podremos aumentar la confianza de nuestros pequeños, aprender a gestionar las emociones, manejar el estrés de la escuela y del hogar, estimular la creatividad, mejorar la concentración y atención en clase, evacuar los miedos para tranquilizarse, encontrar un sueño apaciguado y fomentar la autonomía, entre otros.

La kinesiología es recomendable para niños de cualquier edad y condición, desde pequeños hasta adolescentes.

También puede ayudar a las futuras mamás a comunicarse con su bebé en el útero. Incluso a los propios padres nos pueden venir bien varias sesiones para ayudar a nuestros hijos.

Si crees que es para ti y que podrías beneficiarte de esta terapia, es importante buscar siempre un buen profesional y ponerse en manos de un experto cualificado.

Por Davinia Velasco

La deshumanización de la infancia

Si nos sentáramos a observar cómo funciona actualmente la sociedad con respecto a los niños, nos daríamos cuenta rápidamente que pareciera que estos deben pedir permiso constantemente para comportarse como seres humanos: para llorar, para equivocarse, para ir al baño, para tener un mal día, para estar asustados, para sentirse escuchados. Con frecuencia oiríamos frases como: “Si eso no es nada, no llores“, “cálmate primero y entonces…“, “¡si eso no da miedo!”, “¡porque lo digo yo y punto!“, “¡no me contestes!“, “dale un beso a la abuela o…“, “¡acábate eso ya!” traduciéndose en una serie de órdenes, de falta de conexión y de castigos varios por ser simplemente niños. Y no dejo de preguntarme, ¿por qué está socialmente aceptado en pleno siglo XXI que los niños no puedan opinar, sentir y expresar aquello que les concierne personalmente?

Los niños no deben ganarse su “humanidad”, no son humanos en formación. Son seres humanos como tú y como yo, ahora, en este mismo momento. Sin embargo, parece que la sociedad los esté adoctrinando para que, llegado el momento y no ahora, sean respetados por ser personas. Hasta entonces, se ha normalizado el tratarlos como seres inferiores con la excusa de que los estamos “educando”.

Como seres humanos que somos, no nos gusta sentirnos controladas. Y es que a los niños tampoco. La maternidad no tiene que ser una lucha entre nuestros hijos y nosotras, entre muchas otras cosas porque si pasamos el tiempo batallando con la “humanidad” de nuestros hijos, nunca disfrutaremos de esta etapa. Como en cualquier otra relación, si asentamos una base de respeto y empatía hacia la otra persona, todo será mucho más fácil y llevadero. Los niños no deben ser controlados, forzados ni castigados para aprender, sino que deben aprender con sus propias vivencias a gestionar sus emociones, conflictos o dificultades y, nosotras, somos el espejo en el que se verán reflejados. Por eso, moldear los valores que queremos ver en nuestros hijos es una de las cosas más valiosas que podemos hacer por ellos.

Entiendo que la maternidad en ocasiones puede ser complicada y que quizás nuestros niños a veces se comporten de manera que no nos guste. Y eso está bien, no debemos culparnos por rechazar su comportamiento y por supuesto que podemos desaprobar la reacción que han tenido en un determinado momento, pero los sentimientos que han influido sobre su comportamiento sí son aceptables y válidos, y es importante no menospreciarlos ni hacerles ver que no eran para tanto. Recordemos que somos responsables de la reacción que tengamos con ellos y que podemos elegir entre la compasión y la empatía, o la culpa, el castigo y la amenaza. La respuesta siempre será la compasión,  pues aunque no estemos de acuerdo con su reacción, no existirá jamás un momento en el que el niño no merezca nuestro respeto.

Todo lo que necesitamos es un cambio de perspectiva y reconocer que existen otras maneras de educar a nuestros pequeños y creo profundamente que la única solución para que esto cambie es dar voz a nuestros pequeños y hablar de este tema con naturalidad, sin miedo a lo que puedan pensar los demás. Luchemos por los niños, por nuestro futuro, por el suyo y por criar adultos emocionalmente sanos y respetuosos. Rompamos ya con los mitos y el estigma que rodean al hecho de tratar a los niños con respeto y en un futuro no muy lejano, podamos disfrutar todas de una maternidad y una relación con nuestros hijos basada en su humanidad e igualdad, y en el respeto y la compasión.

Por Davinia Velasco

Maternidad empoderada: haz caso a tu voz interior

Si hay algo que no falta cuando nos convertimos en madres son consejos sobre cómo criar a nuestros hijos: familiares, amigos, vecinos e incluso desconocidos suelen sentirse libres para darnos su opinión, ¡muchas veces incluso cuando ni siquiera tienen hijos! Sin embargo, en The Loving Mamma abogamos por una maternidad empoderada y respetuosa y por ello queremos darte solamente uno: haz siempre lo que os funcione a ti y a tu hijo, pues tus decisiones definirán la forma de criarlo y marcarán su forma de ser así como su modo de ver la vida.

Y es que es muy fácil compartir nuestros consejos y logros con nuestras amigas mamás, ya que definitivamente esta es una buena manera de aprender diferentes técnicas y el tener una tribu en la cual apoyarnos es un gran beneficio. Pero al final del día, cuando ya estamos en casa, una misma sabe mejor que nadie lo que es mejor para nuestros pequeños.

Toda maternidad es distinta, así como cada niño es único. Aún y así, solemos pensar en lo que podríamos haber hecho mejor basándonos en lo que nuestros familiares, amigos o vecinos nos recomiendan. Cada niño, madre y familia tiene sus propios matices y nunca existirá una estrategia específica que funcione para todos. Incluso con el paso del tiempo, llegamos a cambiar de opinión muchísimas veces sobre un mismo tema. ¿Por qué? Porque evolucionamos, crecemos y aprendemos a medida que nuestros hijos crecen. Y es durante ese tiempo cuando dejamos ir algunas ideas para acogernos a otras. Cambiamos a medida que cambian nuestros hijos.

Es posible que nuestras madres o amigas nos aconsejen hacer esto o aquello, pero lo mejor que podemos hacer es agradecerles el consejo, tomar lo que nos resulte positivo y dejar ir el resto. No se trata de rechazar un consejo o de ignorar cierta información. Después de todo, la maternidad sería un viaje solitario sin los conocimientos y el aprendizaje de otras mamás, y aprendemos mucho más recopilando información y comparando. Pero lo que funciona para otras puede no funcionar para nosotras. Por eso, podemos recopilar información, contrastarla y decidir si nos beneficia.

En el momento en el que nos estresamos o nos preguntamos si lo estaremos haciendo bien, es mejor parar y escuchar nuestras propias necesidades. Recordemos que siempre nos hablan desde sus propias experiencias, por lo que compararse con ellas no resulta beneficioso ni para ti ni para tus hijos. Escuchar esa vocecita que hay dentro de nosotras nos beneficiará enormemente, pues esa es nuestra verdad. Y para tomar las mejores decisiones es importante: estar presentes en el aquí y el ahora, mantener una actitud positiva observando lo bueno de la situación y de nosotras mismas y ser fieles a nuestra intuición, a nuestra verdad, a nuestra voz interior.

Es fácil perderse cuando escuchamos un consejo que no siempre está alineado con lo que creemos. No permitas que nadie te haga sentir mal por las decisiones que tomas, especialmente si lo haces con el corazón. Haz lo que te funcione a ti. Al fin y al cabo, no existe la mamá perfecta, sino millones de maneras de ser la mejor.

No me pidas que ignore mis instintos

Desde que soy madre, son muchos los comentarios que he recibido acerca de cómo educar a mi propia hija, sobre todo en lo que se refiere a atenderla cuando llora, dormir con ella o darle el pecho. La sociedad nos pide a gritos una y otra vez que dejemos nuestros instintos atrás, los extirpemos, los saboteemos y los rechacemos, dejando a nuestros hijos desatendidos e indefensos ante el mundo que están descubriendo. Y no puedo evitar preguntarme lo mismo una y otra vez: ¿por qué es tan difícil a veces ver a nuestros hijos como seres que están sintiendo y experimentando? ¿por qué se nos ha enseñado a dejarles llorar cuando nunca le haríamos algo así a una amiga, a un ser querido, o incluso a un extraño? ¿De qué intentamos protegernos cuando ponemos esa distancia entre nosotras y el sufrimiento de nuestro bebé?

Imaginemos por un momento cómo debe sentirse un bebé al llegar a este mundo después de pasar 9 meses en el útero, un lugar cálido, húmedo y donde no necesita nada más porque se siente querido y protegido. Y de repente emerge en uno totalmente diferente y nuevo, donde la luz es brillante, el aire es frío, los sonidos son mucho más fuertes y siente hambre por primera vez. Así, sin más, pasa a depender totalmente de la capacidad de otras personas para entender su lenguaje y estar atentos a lo que necesita en cada momento.

Después comienza a gatear y a explorar el mundo con una curiosidad natural por todo lo que le rodea, un lugar a veces frustrante porque sus capacidades motoras aún no se han desarrollado. Y a pesar de lo valiente que es, todavía necesita una persona cariñosa y emocionalmente disponible a la cual regresar y que le de la libertad de explorar y descubrir de manera segura, le proporcione límites y el calor y la seguridad que necesita cuando lo cogemos en brazos y lo abrazamos.

A medida que crece, esa empatía quizás se vuelve menos física, pero muchas veces lo que un niño necesita es un abrazo en silencio o nuestra sincera compañía, pues un día puede que esté contento y comunicativo y que al otro nos rechace. En esos momentos es importante no tomarse nada personal, sino observar lo que nuestro hijo puede estar necesitando y no consigue explicar. Si estamos conectadas con él, le estamos haciendo saber que no está solo y que le queremos por lo que es y significa para nosotras. Y esto lleva tiempo, atención y compromiso, pues si estamos ausentes, es muy probable que no sienta la confianza o la seguridad que necesita para contarnos lo que sucede.

Y es que es fácil empatizar con un niño cuando está dolido, pero no lo es tanto cuando tiene una rabieta y sus necesidades entran en conflicto con las nuestras. Es por ello que nuestra capacidad de empatizar en este tipo de situaciones conlleva trabajar la conciencia plena, intentando ver las cosas desde el punto de vista de nuestro hijo y entendiendo lo que puede estar sintiendo o experimentando.

Por supuesto que no es fácil, y en ocasiones podemos encontrarnos reaccionando y diciendo cosas de las que después nos arrepentiremos. Pero esos momentos de desconexión son una parte inevitable de cualquier relación y los niños necesitan experimentar también que sus madres son humanas y que podemos decepcionarnos y enfadarnos.
Como madres, es nuestro trabajo reconstruir nuestra relación con nuestros hijos una y otra vez, estar presentes, aprender cuáles son las características evolutivas de nuestros pequeños y mantener una actitud empática hacia ellos para poder ofrecerles una respuesta adecuada a sus necesidades y criar niños emocionalmente fuertes y felices.

Por Davinia Velasco

Cambiando al Mundo con Yoga en Familia

Invertir en Tiempo de Calidad Juntos

¡El Yoga en Familia es ASOMBROSO!

En un mundo donde los padres y los niños están tan ocupados, el Yoga en familia ofrece un lugar maravilloso para pasar un tiempo saludable, feliz y de calidad.

No hay teléfonos móviles, ni iPads ni televisores, ni otras tareas … es solo tú y tus hijos. Puede que te sorprendas, pero eso no sucede a menudo en el siglo XXI.

La familia es muy importante, y se necesita tiempo y cuidado para nutrirla y hacer que funcione; ¡El Yoga es perfecto para esto! Los niños, los padres e incluso los abuelos disfrutan practicando Yoga juntos y fortalecen sus vínculos mientras se apoyan y se divierten.

Hay muy pocas actividades para que los padres y los niños hagan juntos. En la mayoría de las actividades extracurriculares de los niños, los padres los dejan y regresan después de una hora, o simplemente se sientan y miran. No hay interacción padre / hijo.

Bueno, ¡el Yoga en familia en diferente!

La importancia de Jugar

En su lucha constante para hacer malabares con todas sus responsabilidades con las numerosas cosas que deben hacer para cuidar a sus hijos; asegurándose de que coman y duerman, vayan a la escuela y de sus otras actividades a tiempo, organicen su agenda social, vigilen que sus hijos no se lastimen entre sí … Los padres se han convertido en policías.

Al estar tan ocupados en decirles a los niños qué hacer y qué no hacer, ¡muchos padres se han vuelto serios!

Estoy exagerando … pero solo un poco 😉

Así que esto es lo que más me gusta de Family Yoga; ¡enseña a los padres a jugar!

La respuesta más común que escuchamos de los padres después de algunas clases de Yoga Familiar es que las cosas son diferentes en casa ahora, y TODO es más divertido y ligero.

Acortando la Brecha

El yoga en familia es muy especial; es una rara oportunidad para que los padres y los niños se observen y aprendan unos de otros y una excelente manera de acortar la enorme diferencia de edad entre ellos.

Mientras practicamos Yoga juntos como familia, intercambiamos muchos roles:
Por ejemplo, mientras hacen la postura del perro, los padres, que suelen ser los líderes, pueden ser guiados por sus hijos.
Los niños, que suelen ser los receptores, pueden darles a sus padres cuando les dan masajes mientras se relajan.

Los padres pueden ver cómo aprenden sus hijos y cómo interactúan con otros niños y adultos. Y los niños pueden ver a sus padres como aprendices, algo que no sucede muy a menudo, y son un gran ejemplo para sus hijos.

Hasta cierta edad los niños piensan que sus padres son sobrehumanos; que nunca se cansan, que nunca se les agota el tiempo o el dinero, y que no hay nada que no puedan hacer … es bueno que los niños se den cuenta de que sus padres no son perfectos.
Hay muchas posturas que los niños pueden hacer y los padres no pueden, y algunas actividades que los niños pueden hacer mejor que los padres. Esto humaniza a los padres y alivia la presión que pueden crear las expectativas de sus hijos.

Además de todos los otros grandes beneficios del Yoga, todos estos gestos ayudan a aliviar la tensión en la relación padre / hijo.

Enseñar una Clase de Yoga en Familia

Cuando enseñes una clase de Yoga para familias enfatiza lo siguiente:

Une a las Personas

Para sentirnos vivos y nutridos, para sentir que hemos encontrado nuestro lugar en este mundo, necesitamos sentirnos conectados.

A veces estamos tan separados, incluso cuando estamos sentados uno junto al otro; ¿Has visto cenas familiares donde todos están en sus dispositivos móviles?

Necesitamos Yoga en familia para ayudarnos a recuperar nuestra cercanía. Esa es tu misión en Family Yoga … ¡conectar a las personas!

Posturas en Pareja y Grupo

¡Todo se trata de conectar!

¡Haz tantas posturas en grupo y pareja como puedas! No pierdas el precioso tiempo que los padres y los niños tienen juntos haciendo poses individuales. Asegúrate de que se toquen y conecten físicamente en cada pose. ¡Es transformador y siempre es más divertido hacer Yoga JUNTOS!

Puedes encontrar formas de conectarte en todas las poses; uno frente al otro, uno detrás del otro, espalda con espalda, uno al lado del otro, uno encima del otro, o tomados de la mano

En la mayoría de las posturas, es fácil ajustar las diferencias de tamaño entre los padres y los hijos; ¡Sé creativo! Algunas poses donde estamos uno encima del otro solo pueden funcionar con niños arriba.

Dos padres y un abuelo pueden venir con un niño o un padre con cuatro hijos. La mayoría de las posturas se pueden hacer en pequeños grupos o tú (el maestro) puedes unirte con un padre o un niño si hay un número impar.

Gestos de Amor

Agrega tantas demostraciones de amor a la clase como puedas:

• Mirándose a los ojos
• Coordinar la respiración.
• Contacto físico
• Tomados de la mano
• Masajear entre sí
• Compartir experiencias
• Retroalimentación positiva
• enseñando unos a otros
• Apoyándose mutuamente en posturas de equilibrio.
• Ayudándose mutuamente a estirarse
• Risas y sonrisas
• Durante la relajación final, los niños pueden acostarse lado a lado con sus padres, tomados de la mano o incluso sobre sus padres.
• Despertarnos unos a otros de relajaciones con abrazos y besos.
• Susurrar cosas hermosas en los oídos.

Las habilidades de comunicación y las conexiones amorosas que desarrollamos durante el ambiente seguro y relajado de la clase de Yoga contribuirán en gran medida a servir a la familia durante los momentos estresantes. ¡El Yoga familiar es un gran regalo para el mundo!

No te olvides de los Padres

(Después de todo, ¡ellos son los que pagan la clase!)

Los padres también son personas; Quieren ser apreciados y reconocidos como individuos. Asegúrate de apreciarlos y valorarlos, se lo merecen mucho. Los padres trabajan muy duro y rara vez obtienen el reconocimiento que merecen. Elógialos y engorda su autoestima, será un soplo de aire fresco para ellos en un mundo donde la mayoría son criticados.

Aquí hay algunas ideas de cómo cuidar a los padres:

1. Llámalos por su propio nombre, nunca por el nombre de su hijo: Amanda y no la madre de Zoe.

2. Diles qué tan bien están progresando en su práctica, y qué asombrosos son por venir al Yoga Familiar con sus hijos. Los padres generalmente no reciben suficiente retroalimentación positiva de nadie. ¡Todos serán tuyos si sigues diciéndoles que están haciendo un buen trabajo!

3. Muéstrales maneras de ayudar y apoyar a sus hijos en las poses.

4. Dales variaciones en las posturas para que sea más cómodo / desafiante para adaptarse a sus habilidades.

5. Cuéntales mucho sobre los beneficios de las posturas de Yoga para que sepan lo maravilloso que es para ellos y para sus hijos.

6. Ayuda a los padres a estar tranquilos y juguetones; Esto contribuirá en gran medida a facilitar los mismos sentimientos en sus hijos. ¡Es divertido ser bobo, y proporciona una gran liberación para adultos serios tanto como lo hace para los niños!

7. Enfócate mucho en la interacción entre los padres y sus hijos, y felicita a los padres por lo maravilloso que es ver a la familia tan cerca.

Crea una Comunidad

Convertirse en mamá puede ser una experiencia aislante. A veces, implica mudarse a un nuevo lugar, tener un nuevo trabajo o no tener un empleo, todos los que están a su alrededor están ocupados y ahora tiene más trabajo con los niños. El yoga en familia es una oportunidad para conocer a otros padres y crear una nueva comunidad de personas de ideas afines.

Las personas acuden a tu clase no solo por el Yoga, sino también por su parte social: invertir tiempo y esfuerzo para conectar a las personas de tu clase es una inversión que vale la pena.

Aquí hay algunas cosas que puede hacer para ayudar a construir una comunidad y formar amistades dentro de su clase:

1. Llega antes de la clase y permanece después: crea el espacio y el tiempo para que las personas se conecten a nivel personal.

2. Da hojas de contacto (con el permiso de todos).

3. Fomenta las conversaciones / discusiones entre los padres en tu clase sobre la paternidad y otros temas, compartiendo ideas y ayudándose mutuamente.

¿Qué piensas? ¿Estás listo para hacer de este mundo un lugar mejor con Yoga en Familia?

 

Por Jimena Patiño

Nosotras no somos nuestros hijos

Los hijos son un regalo de la vida: nos llenan de alegría, de amor, de energía y de color incluso en los días más difíciles y pueden cambiar nuestro estado de ánimo con tan solo una sonrisa. Sus emociones positivas son tan grandes, que no podemos evitar contagiarnos de ellas.

Sin embargo, sus emociones negativas también son fuertes, por lo que la ira o la frustración pueden llegar a ser realmente un desafío e increíblemente agotadoras cuando intentamos controlarlas. Y tengo que decirte, que a pesar de ser pequeños e indefensos, nuestros hijos son seres separados de nosotras y como tales, no podemos controlar sus emociones, sino solamente acompañarlas.

Sé que esto puede resultar difícil de encajar para los padres que desean planificar la vida de sus hijos. Sin embargo, creo que es nuestro deber brindarles el mejor ambiente familiar posible, donde se puedan sentir seguros, amados e inspirados a crecer, soñar y ser mejores personas. Llenar nuestro hogar de positivismo y amor para que puedan ser quienes deseen ser y puedan contribuir con sus talentos y pasiones al mundo, debe ser nuestra prioridad.

Muy a menudo nos sentimos tentadas de usar a nuestros hijos para cumplir nuestros propios sueños. A mí misma me ha pasado y como buena piscis, aun fantaseo a veces con la idea de apuntar a mi hija a clases de equitación o a una escuela de arte. Sin embargo, rápidamente aterrizo y sé y entiendo que la cosa no funciona así: necesitamos verles como lo que son, seres independientes a nosotras, con sus propios sueños y talentos, que pueden ser muy diferentes a los nuestros.

Es posible que nos resulte difícil que nuestros hijos no vean el mundo de la misma manera que nosotras, pero tenemos que entender que nosotras ya llevamos muchas experiencias y maletas acumuladas que nos han hecho ser quienes somos y ver el mundo como lo vemos. ¿Y si en vez de tratar de cambiarles a ellos, aprovechamos esta oportunidad que se nos brinda para cambiar, mejorar y sanarnos a nosotras mismas?

Adoptar la compasión y la aceptación nos ayudará a que la crianza y la maternidad sean mucho más sencillas. Aceptemos a nuestros hijos como son y aprendamos de ellos, permitiendo que nos inspiren y nos ayuden a ver las cosas de otra manera, pues del mismo modo que estamos aquí para ayudarles a crecer, ellos también nos han elegido para ayudarnos a nosotras. La maternidad es nuestra segunda oportunidad para llegar a ser quienes vinimos a ser.

 

Por Davinia Velasco

Tiempo para mamá

Las mamás tenemos ‘fama’ de vivir para los demás. De hecho, no es exagerado decir que podríamos pasar horas haciendo algo productivo que tenga que ver con servir a los demás, ya sea cocinar para toda la familia, sacar al perro, llevar a los niños de un lado a otro, ayudarles con los deberes… ¡La lista es interminable!

Pero cuidar de los demás constantemente y solamente de ellos no es sostenible y si no hacemos un esfuerzo consciente para tomarnos un tiempo para nosotras, este no nos va a llegar en forma de paquetito que nos entrega el cartero en la puerta de casa. Sé que para ser el tipo de madre, esposa, hija y amiga que quiero ser, la regla número uno es pensar que tengo que cuidar también de mí misma, por lo que buscar un tiempo para nosotras cada día es fundamental.

Por si fuera poco, parece que todas las demás mamás tienen superpoderes y cumplen con muchas más tareas al día que una misma, ¿verdad?. La respuesta está en la organización del tiempo. El hecho es que a pesar de que todas tenemos 24 horas cada día, algunas se organizan mejor que otras. Sé consciente de tu tiempo. ¿Estás pasando más minutos de los que deberías (quizás incluso horas) mirando Internet sin pensar o incluso ojeando Facebook, Instagram o Whatsapp cuando realmente quisieras estar haciendo otra cosa? Entonces es necesario que revises y trabajes estos hábitos.

Prioriza lo importante

A veces nos empeñamos con la idea de que no podemos tomarnos un tiempo para nosotras porque hay que poner una lavadora, los platos están sucios, se nos ha olvidado comprar el postre preferido del niño en el super y hay que volver… Asumámoslo, es momento de priorizar y entender que somos más importantes que todo eso. No se quedará sin hacer, no te preocupes, pero puede esperar. No pasa nada si te vas a dormir con unos vasos sucios en el fregadero. Ya los fregarás mañana por la mañana, aun estarán ahí. Hacerlo ‘ya’ no cambiará las cosas.

Te recomiendo buscar un hobby o interés que te ayude a recargar las pilas, algo que te haga sentir bien y que programes ese tiempo para ti. ¿Pero cómo? Busca al menos 15 minutos, (preferiblemente si es una hora) al día donde tú seas toda tu atención. Y sí, ¡claro que los tienes! Así que búscalos y lee ese libro que tanto tiempo lleva esperando en la mesita de noche, arréglate el pelo o tómate una taza de té mientras desconectas del mundo. O haz incluso las tres cosas a la vez: ve a la peluquería y disfruta de tu momento con un buen libro en mano y una taza de té. Convéncete de que mereces este tiempo para ti haciéndolo extensible a los que te rodean. Podrías decir, por ejemplo, si sales a correr, que mamá va a salir a correr media hora para poder estar fuerte y saludable.

Pide ayuda

Pedir ayuda no te hace menos mujer o menos madre. Los niños, dependiendo de la edad que tengan, pueden ayudar en unas tareas o en otras, así que no subestimes su ayuda. Por otro lado, puedes pedirle a tu pareja, amiga, algún familiar o incluso a una niñera que cuide de los peques mientras te tomas un baño relajante o sales al jardín a meditar.

Recuerda que dedicarnos tiempo y cuidarnos es esencial para la felicidad de toda la familia, pues somos un pilar muy importante y si mamá es feliz, todo el mundo es feliz. Cuidarte no es un acto egoísta, sino necesario. Ahoga esa vocecita que te dice “Si voy al cine con mi amiga, la gente pensará que mi vida no es tan difícil como me parece”. Nadie vive en tu piel más que tú. Y tú eres quien toma todas las mejores decisiones para ti. Eres hermosa, lista, capaz y solo tú puedes tomar las riendas de tu vida.

 

Por Davinia Velasco